Recibido: 23/12/2025          Aceptado: 04/04/2026

 

La familia en la inclusión socioeducativa en estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (Original)

The family in socio-educational inclusion in students with specific educational support needs (Original)

 

Yovanna Montero Rodríguez. Máster en Orientación e Intervención. Psicóloga del Hogar Teresa Toda, Azua, República Dominicana.  [yovanna.montero@utesur.edu.do ]

[ https://orcid.org/0009-0002-5773-2395 ]

 

Margarita Pérez Méndez. Máster en Psicología Escolar. Técnico Regional, Regional 18 Neiba, República Dominicana.  [ margaritaperez@utesur.edu.do ]  

[ https://orcid.org/0009-0005-8405-4915 ]

 

Georgina Amayuela Mora. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz", Centro de estudios de ciencias de la Educación "Enrique José Varona", Camagüey, Cuba.  [ amayuela.isa@gmail.com ]

[ httpsː//orcid.org/0000-0003-3699-1152 ]

 

Ángel Luis Gómez Cardoso. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Centro de estudios de ciencias de la Educación "Enrique José Varona", Universidad de Camagüey "Ignacio Agramonte Loynaz", Camagüey, Cuba.   [ angelomezg53@gmail.com ]

[ https: //orcid.org/0000-0002-4736-3517 ]

 

Resumen

Este artículo analiza la influencia de la participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo en la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén con la identificación de las dimensiones de participación familiar que más inciden en el desarrollo integral de los estudiantes. Se emplea una metodología mixta, con un enfoque descriptivo y un diseño transversal no experimental. Se emplean métodos del nivel teórico, empírico, estadístico, matemáticos como el análisis -síntesis, inducción-deducción, encuestas, entrevistas, observaciones y análisis documental. La población comprende estudiantes con NEAE, sus familias, docentes, orientador y psicólogo. Los resultados revelan una alta valoración del impacto de la participación familiar, pero con una participación desigual en las diferentes dimensiones. Se identifican fortalezas en comunicación y apoyo en el hogar, y desafíos en participación en actividades escolares y toma de decisiones. La participación familiar activa y significativa es crucial para la inclusión.

Palabras clave: apoyo educativo; educación inclusiva; familia; necesidades educativas especiales

Abstract

This article analyzes the influence of family involvement on the socio-educational inclusion of students with Special Educational Needs at the Nueva Jerusalén Special and Vocational School, identifying the aspects of family involvement that have the greatest impact on the students’ holistic development. The objective was to analyze how the different dimensions and forms of participation relate to the students' comprehensive development. A mixed methodology is used, with a descriptive approach and a non-experimental cross-sectional design. Methods at the theoretical, empirical, statistical, and mathematical levels, such as analysis-synthesis, induction-deduction, surveys, interviews, observations, and documentary analysis, are employed. The population includes students with SEN, their families, teachers, a counselor, and a psychologist. The results reveal a high appreciation of the impact of family involvement, but with unequal participation across different dimensions. Strengths are identified in communication and support at home, and challenges in participation in school activities and decision-making. Active and meaningful family involvement is crucial for inclusion.

Keywords: educational support; inclusive education; family; special education needs

Introducción

La inclusión socioeducativa de estudiantes con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE) representa un desafío complejo y multifacético que demanda la colaboración activa y coordinada de diversos actores sociales. Entre estos, la familia emerge como un pilar fundamental e irremplazable en el proceso de inclusión, no solo como proveedora de cuidado y afecto, sino como agente activo en la promoción del desarrollo integral del estudiante. A pesar de los innegables avances legales y sociales en materia de inclusión educativa a nivel global, la participación efectiva y significativa de las familias en la educación de sus hijos con NEAE aún enfrenta obstáculos significativos y presenta áreas sustanciales de mejora.

El panorama mundial revela una realidad preocupante, un porcentaje alarmantemente alto de niños con discapacidad en todo el mundo no asiste a la escuela. Pero el problema no termina ahí; aquellos que sí logran acceder al sistema educativo, a menudo se enfrentan a barreras persistentes que obstaculizan su aprendizaje, su participación plena y su desarrollo social y emocional dentro del entorno escolar. Estas barreras pueden ser de diversa índole: físicas, comunicacionales, actitudinales y, muy frecuentemente, relacionadas con la falta de apoyo y recursos adecuados.

Tradicionalmente, la familia se ha conceptualizado como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco consanguíneo. Sin embargo, en la actualidad, el concepto de familia ha evolucionado. Se reconoce y valora una amplia diversidad de estructuras familiares, desde las nucleares tradicionales hasta las monoparentales, homoparentales, reconstituidas, extensas y otras formas de convivencia. Esta diversidad refleja los cambios sociales y culturales que han transformado la sociedad contemporánea.

El término "familia", por lo tanto, es un concepto dinámico y en constante evolución, que se adapta a las transformaciones sociales y culturales de cada época. Más allá de su estructura, lo que define a una familia en la actualidad es la presencia de lazos afectivos sólidos, el compromiso con el apoyo mutuo, la convivencia basada en el respeto y la promoción del bienestar de todos sus miembros.

Hoy se enfatiza que la familia, en cualquiera de sus formas, es una unidad social fundamental basada en el amor, el respeto, la solidaridad y el cuidado mutuo, independientemente de su estructura o composición específica. Como bien señalan Venegas y Castro (2024), la familia es "el lugar por excelencia del ser humano para su desarrollo y proyecto de vida" (p. 52). Es en este entorno primario donde el niño con NEAE encuentra el primer espacio de aceptación, comprensión y estímulo para su desarrollo.

En el contexto latinoamericano, la situación presenta particularidades que merecen atención. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2021) destaca que las familias de niños y jóvenes con NEAE a menudo experimentan serias dificultades para acceder a información clara y oportuna, a recursos educativos especializados y a apoyos adecuados que faciliten la inclusión educativa de sus hijos. Esta falta de acceso a recursos y apoyos tiene un impacto directo en la calidad de vida de los estudiantes y sus familias.

La participación activa y comprometida de las familias en la educación de sus hijos con NEAE se asocia directamente con una serie de resultados positivos. Estos incluyen mejores resultados académicos, un incremento en la autoestima del estudiante, un mayor desarrollo de habilidades sociales y una mejor adaptación al entorno escolar y social en general.

No obstante, no basta con reconocer la importancia de la participación; es crucial entender cómo se da esa participación y qué factores la facilitan o la dificultan. Aguiar et al. (2020) subrayan la necesidad de analizar la relación familia-escuela-comunidad como un sistema interconectado de agentes socializadores clave en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE. Su estudio, basado en un análisis documental exhaustivo y en la experiencia de los autores, identifica "claves para el éxito" en la participación familiar. Estos factores clave, que incluyen la comunicación efectiva entre la escuela y la familia, la formación continua de los padres en temas de inclusión y NEAE, y la creación de redes de apoyo sólidas entre familias y con otros profesionales, son fundamentales para diseñar intervenciones y políticas educativas efectivas.

Es por lo expuesto, que el estudio se centra en la inclusión de alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE) en un centro educativo ordinario, tomando como referencia las dimensiones del Index for Inclusion citado en la publicación. El objetivo de la investigación etnográfica fue valorar el nivel de inclusión del alumnado con NEE en dicho centro, mediante el análisis de las políticas, prácticas y culturas inclusivas presentes. El propósito principal del trabajo consistió en contribuir a la sensibilización de los entornos educativos respecto a los desafíos actuales de la inclusión, a partir del examen de las posiciones teóricas relacionadas con la participación familiar en un contexto educativo inclusivo.

Materiales y métodos

Para alcanzar este objetivo, se llevó a cabo un estudio de caso utilizando una metodología etnográfica. Se recopiló información a través de la observación y entrevistas semiestructuradas a diversos miembros de la comunidad educativa (Feria et al., 2021).

La población de este estudio está conformada por: 33 estudiantes con NEAE de la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén, 15 familias de los estudiantes con NEAE, 9 docentes de la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén, 1 orientador de la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén y 1 psicólogo de la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén.

No se realiza una selección de muestra, ya que se busca obtener información de todos los miembros de la población que forman la comunidad educativa involucrados en el proceso de inclusión de los estudiantes con NEAE. De manera que la muestra es intencional y coincide con la población.

La recolección de datos se realizó mediante encuestas para obtener información cuantitativa sobre la frecuencia y tipos de participación familiar, entrevistas para explorar en profundidad las experiencias y perspectivas de las familias, observaciones para registrar la interacción entre familias y escuela en contextos reales y análisis documental para examinar documentos relevantes como registros de participación familiar, planes educativos individualizados.  Estos instrumentos fueron seleccionados por su pertinencia para obtener información relevante y válida sobre la participación familiar y su relación con la inclusión socioeducativa de los estudiantes con NEAE, desde una perspectiva tanto cuantitativa como cualitativa.

 La validez de los instrumentos de recolección de datos es un aspecto fundamental para asegurar la calidad y confiabilidad de los resultados de la investigación. En este estudio, se llevó a cabo un riguroso proceso de validación para garantizar que los instrumentos: entrevistas, cuestionarios y matriz de observación midieran de manera precisa y relevante la participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE.

Inicialmente, se realizó una consulta a especialistas en calidad de expertos en metodología de investigación con amplia experiencia en el diseño y validación de instrumentos. Estos expertos revisaron cuidadosamente cada uno de los instrumentos, analizando su contenido, estructura, claridad y coherencia. Los mismos emitieron su juicio sobre la validez de contenido de los instrumentos, y sus recomendaciones fueron tomadas en cuenta para realizar ajustes y mejoras.

Como resultado de este proceso de validación, los expertos consideraron que los instrumentos eran adecuados y válidos para la recolección de datos en la investigación. Sus sugerencias permitieron fortalecer la calidad de los instrumentos y asegurar que midieran de manera efectiva la variable de estudio.

El análisis de los datos se abordó desde una doble perspectiva, cuantitativa y cualitativa. Los datos cuantitativos, provenientes de los cuestionarios administrados a las familias, fueron codificados y tabulados utilizando un software estadístico específico. A continuación, se realizaron análisis descriptivos, calculando frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central y dispersión, con el fin de obtener una visión panorámica de las respuestas proporcionadas por las familias.

Con el objetivo de integrar los hallazgos provenientes de las diferentes fuentes de datos, se llevó a cabo un proceso de triangulación. Este proceso consistió en contrastar los resultados cuantitativos y cualitativos, así como la información obtenida a través de las observaciones, buscando identificar puntos de convergencia y divergencia. La triangulación de datos permitió obtener una comprensión más integral y completa del fenómeno estudiado, fortaleciendo la validez y la solidez de las conclusiones de la investigación.

Finalmente, se tuvieron en cuenta las consideraciones éticas a lo largo de todo el proceso de investigación. Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes antes de la recolección de datos, explicándoles claramente el propósito del estudio y asegurándoles la confidencialidad y el anonimato de sus respuestas. Se tomaron todas las precauciones necesarias para garantizar la seguridad y protección de los datos, evitando su divulgación no autorizada. Los datos fueron almacenados de manera segura y protegida, respetando en todo momento la privacidad de los participantes.

Análisis y Discusión de los Resultados

Los resultados de la investigación permitieron concluir que el centro educativo se encuentra en una posición favorable para lograr una inclusión real y efectiva del alumnado con NEE. Sin embargo, también se identificaron algunas barreras que dificultan este proceso. Estos hallazgos subrayan la necesidad de seguir trabajando en el desarrollo de políticas, prácticas y culturas inclusivas que permitan superar estas barreras y avanzar hacia una educación más inclusiva para todos los estudiantes.

A partir de este análisis, los autores proponen la actualización y relevancia de la participación familiar en el contexto inclusivo actual, en base a su propia experiencia en diferentes escenarios educativos. Los resultados de este estudio resaltan la necesidad de reflexionar sobre cómo potenciar la participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEE, ya sea que estén asociados o no a una discapacidad. Además, los autores ofrecen un conjunto de elementos, denominados "claves para el éxito", que buscan optimizar la participación familiar y lograr una inclusión socioeducativa lo más satisfactoria posible para estos estudiantes.

Estudios nacionales como la investigación de García y Adames (2018) revela la presencia de estudiantes con Necesidades Educativas (NE) en la Escuela Básica Villa Amaro, abarcando diversas dificultades que incluyen problemas de lectoescritura, habilidades motoras, dificultades auditivas, visuales y conductuales, así como condiciones como el síndrome de Down, discalculia y retardo mental. La dificultad en la lectoescritura o dislexia emerge como la necesidad más prevalente en este contexto. Este panorama se ve influenciado por el nivel educativo de los padres, mayoritariamente con estudios primarios y bachiller, lo que podría incidir en la motivación y seguimiento académico de sus hijos.

Adicionalmente, un número significativo de estudiantes con NEE se encuentra bajo la tutela de terceros, lo que podría limitar la orientación y atención que reciben en sus procesos formativos desde sus hogares (García & Adames, 2018).

García y Adames (2018) se propusieron identificar las necesidades de apoyo educativo de los estudiantes, determinar el rol de la gestión educativa, establecer el nivel de capacitación docente, identificar barreras en el trabajo con estudiantes con NE y verificar los logros alcanzados por estos. Los resultados revelaron que la gestión escolar promueve actividades de inclusión y cuenta con apoyo externo, pero un alto porcentaje de docentes carece de capacitación para atender las NE. Aunque la escuela presenta algunas condiciones favorables para estudiantes con dificultad motora y cuenta con recursos como computadoras y lectores de texto, carece de infraestructura adecuada para otras NE y el apoyo familiar es percibido como poco frecuente. A pesar de estas limitaciones, los estudiantes con NE han alcanzado logros en competencias, inclusión, equidad e igualdad, y la implementación de la inclusión educativa es valorada positivamente.

El concepto de justicia social, como destaca Echeverría (2022), es fundamental para comprender y abordar los desafíos de la inclusión educativa. La justicia social, en su dimensión distributiva, se refiere a la distribución equitativa de recursos y oportunidades educativas para todos los estudiantes, independientemente de sus características o necesidades. Esto implica garantizar que los estudiantes con necesidades educativas especiales tengan acceso a los apoyos, adaptaciones y recursos que necesiten para participar plenamente en el sistema educativo y alcanzar su máximo potencial.

Más allá de la distribución de recursos, la justicia social también implica el reconocimiento y la valoración de la diversidad en el ámbito educativo, como señala Echeverría (2022). La inclusión educativa no se trata solo de integrar a los estudiantes con necesidades educativas especiales en las escuelas ordinarias, sino también de crear entornos donde se reconozca y se celebre la singularidad de cada estudiante. Esto implica combatir la discriminación y los prejuicios, y fomentar una cultura de respeto y aceptación mutua, en la que todos los estudiantes se sientan valorados y tengan la oportunidad de desarrollar sus talentos y habilidades.

La teoría de la justicia social, como señalan Alarcón-Sánchez et al. (2018), se erige como un pilar fundamental en el ámbito de la inclusión educativa. Esta teoría, que aboga por la equidad y la distribución justa de oportunidades y recursos, se alinea con la idea de que todos los estudiantes, independientemente de sus características o necesidades, tienen derecho a recibir una educación de calidad en un entorno inclusivo. Al reconocer la diversidad como un valor y un principio rector, la justicia social impulsa la creación de sistemas educativos que garanticen la participación y el aprendizaje de todos los estudiantes, lo que contribuye al desarrollo de una sociedad más justa y equitativa.

La investigación de Alarcón-Sánchez et al. (2018) destaca que la justicia social no solo se refiere a la distribución de recursos, sino también a la eliminación de barreras que impiden la plena participación de las personas en la sociedad. En el contexto de la inclusión educativa, esto implica identificar y abordar las barreras físicas, actitudinales y pedagógicas que limitan el acceso y la participación de los estudiantes con necesidades educativas especiales. Al promover la justicia social, se busca crear entornos educativos que valoren la diversidad, fomenten la igualdad de oportunidades y garanticen que todos los estudiantes puedan desarrollar su máximo potencial.

La participación de la familia en la educación de sus hijos, especialmente en el contexto de la inclusión socioeducativa de estudiantes con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE), es un concepto multifacético que va más allá de la simple asistencia a reuniones escolares. Arnaiz-Sánchez et al (2023) definen la participación familiar, en el marco de la educación inclusiva, como el involucramiento activo y comprometido de los padres y/o tutores en los diferentes aspectos del proceso educativo de sus hijos, tanto en el ámbito escolar como en el hogar. Esta participación no se limita a acciones puntuales, sino que implica una colaboración continua y una corresponsabilidad en la toma de decisiones relacionadas con la educación del estudiante.

Es por ello que adquiere una importancia crucial la comunicación entre la escuela y la familia. Una comunicación fluida, clara, bidireccional y basada en el respeto mutuo es un predictor significativo de la participación familiar. Además, la actitud y las prácticas del profesorado hacia la inclusión y hacia la colaboración con las familias también juegan un papel fundamental. Un profesorado que valora la participación familiar, que se muestra accesible y receptivo a las inquietudes de los padres, y que promueve activamente la colaboración, tiene más probabilidades de fomentar una mayor participación. El clima escolar, es decir, el ambiente general de la escuela en términos de acogida, respeto, apoyo y valoración de la diversidad es otro factor importante (Arnaiz et al., 2023).

De acuerdo con Valdés (2025) la participación de la familia se entiende como un componente clave para promover una cultura escolar inclusiva. Se resalta que los equipos directivos deben trabajar en colaboración con las familias como parte de su responsabilidad en la creación de un entorno educativo que valore la diversidad y fomente la inclusión.

La implicación de las familias se relaciona con la necesidad de construir vínculos sólidos entre la escuela y los hogares, asegurando que las prácticas educativas sean pertinentes a las identidades y necesidades de todos los estudiantes. Esto es esencial, ya que una colaboración efectiva entre la escuela y las familias puede mejorar significativamente los procesos de inclusión y atención a la diversidad en el alumnado (Valdés, 2025).

La participación de las familias en los centros educativos puede adoptar diversas modalidades, al reflejar diferentes niveles de involucramiento y compromiso. Alonso y Torres (2023) señalan que la colaboración entre familia y escuela es una responsabilidad compartida, y que la participación familiar no solo es un derecho, sino también un deber, dado los múltiples beneficios que genera para todos los involucrados.

La inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE representa un principio fundamental y un desafío constante para los sistemas educativos actuales. Feria et al. (2020) señalan que, a pesar de los avances hacia un modelo de escuela inclusiva, aún persisten obstáculos que limitan la plena presencia, participación y progreso de todos los estudiantes en los centros educativos.

En la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén, existen diversas formas de participación familiar en el proceso de inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE, que se manifiestan en las dimensiones de comunicación con la escuela, apoyo en el hogar, participación en actividades escolares y toma de decisiones conjuntas. Estas formas de participación se perciben, por parte de las familias, como relevantes para el desarrollo y bienestar de sus hijos.

 

 

 

 

 

Los docentes entrevistados compartieron sus experiencias y perspectivas sobre la participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE en la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén. En general, los docentes reconocieron la importancia fundamental del rol de la familia en el proceso educativo de estos estudiantes. Manifestaron que la familia es un pilar esencial para el desarrollo integral de los alumnos con NEAE, lo que influye tanto en su rendimiento académico como en su bienestar emocional y social.

Los docentes indicaron que la participación familiar se manifiesta de diversas maneras en el contexto escolar. Observaron que algunas familias se involucran activamente en las actividades escolares, asisten a reuniones, eventos y talleres, mientras que otras familias se centran en el apoyo en el hogar, ayudando con las tareas escolares y con el fomento de un ambiente de aprendizaje positivo. También mencionaron que algunas familias participan en la toma de decisiones relacionadas con la educación de sus hijos, colaboran en la elaboración del Plan Educativo Individualizado (PEI) y en la selección de adaptaciones curriculares y apoyos.

Con respecto a la comunicación con las familias, los docentes expresaron que mantienen una comunicación fluida y constante, con el uso de diversos canales como reuniones presenciales, llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico y plataformas virtuales. Describieron la calidad de la comunicación como positiva en general, no obstante, reconocieron que existen desafíos para lograr una comunicación efectiva con todas las familias, especialmente aquellas que tienen dificultades de acceso a la tecnología o que enfrentan barreras idiomáticas o culturales.

Los docentes resaltaron que el apoyo de las familias en el hogar es necesario para el progreso de los estudiantes con NEAE. Mencionaron que las familias que ayudan a sus hijos con las tareas escolares, que se interesan por su progreso académico y que crean un ambiente de aprendizaje estimulante en casa contribuyen significativamente a su desarrollo. También destacaron la importancia de la participación de las familias en las actividades escolares organizadas por el centro educativo, ya que esto fortalece el vínculo entre la familia y la escuela y permite un trabajo conjunto en beneficio de los estudiantes.

En relación con la toma de decisiones, los docentes señalaron que las familias suelen involucrarse en la elaboración del PEI de sus hijos, aunque algunas veces sienten que no tienen suficiente información o herramientas para participar de manera activa y efectiva. Consideran que es fundamental brindar a las familias el apoyo y la capacitación necesaria para que puedan participar en la toma de decisiones sobre la educación de sus hijos de manera informada y consciente.

Los docentes coincidieron en que la participación familiar influye positivamente en el desarrollo integral de los estudiantes con NEAE. Observaron que los estudiantes cuyas familias participan más activamente en su educación muestran un mayor progreso académico, una mejor autoestima y un mayor desarrollo de habilidades sociales. También notaron que estos estudiantes se sienten más seguros y motivados para aprender.

A pesar de los beneficios de la participación familiar, los docentes identificaron varios desafíos para lograr una mayor participación. Mencionaron la falta de tiempo de las familias, las dificultades de acceso a la tecnología, las barreras idiomáticas y culturales, la falta de confianza en la escuela y la falta de información sobre cómo participar de manera efectiva.

Para fortalecer la participación familiar, los docentes sugirieron varias estrategias, como flexibilizar los horarios de las reuniones escolares, utilizar diversos canales de comunicación, ofrecer talleres de capacitación para familias, crear espacios de encuentro y diálogo entre familias y escuela, y promover una cultura de colaboración y respeto mutuo. También solicitaron apoyo y recursos adicionales, como personal de apoyo bilingüe, materiales educativos adaptados y capacitación en estrategias de participación familiar.

Los miembros del equipo de orientación y psicología entrevistados en la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén compartieron sus perspectivas y experiencias sobre la participación familiar en la educación de los estudiantes con NEAE. En general, coincidieron en reconocer la importancia de la participación familiar para el desarrollo integral y la inclusión socioeducativa de estos estudiantes. Subrayaron que la familia constituye el primer y más influyente contexto de aprendizaje y socialización, y que su involucramiento activo es fundamental para el éxito educativo de los niños con NEAE.

Los profesionales describieron la inclusión socioeducativa como un proceso dinámico y multidimensional que implica no solo la integración de los estudiantes con NEAE en el aula, sino también su plena participación en todas las actividades escolares y la construcción de una comunidad educativa inclusiva que valore y respete la diversidad. Desde su rol profesional, entienden que la inclusión requiere de un trabajo colaborativo entre la escuela, la familia y otros profesionales, y que la participación familiar es un elemento clave para lograr una inclusión real y efectiva.

En cuanto al nivel de participación familiar que observan en el centro educativo, indicaron que existe una diversidad de situaciones. Si bien reconocieron que algunas familias se muestran muy involucradas en la educación de sus hijos, participando activamente en reuniones, eventos y actividades escolares, también señalaron que otras familias enfrentan dificultades para participar de manera regular. Identificaron diversos factores que pueden influir en el nivel de participación familiar, como la falta de tiempo, las dificultades de acceso a la tecnología, las barreras idiomáticas y culturales, la falta de confianza en la escuela, y la percepción de que su opinión no es valorada.

Los profesionales destacaron que existen diferentes tipos de participación familiar, y que no todas las familias se involucran de la misma manera. Consideran que lo más importante es que las familias encuentren la forma de participar que mejor se adapte a sus posibilidades y necesidades, ya sea a través de la comunicación con los docentes, el apoyo en el hogar, la asistencia a eventos escolares, la participación en la toma de decisiones, o la colaboración con la escuela en la implementación de estrategias y adaptaciones.

En relación con la comunicación entre la escuela y las familias, los entrevistados señalaron que, si bien se han implementado diversos canales y estrategias para mantener a las familias informadas y comunicadas, aún existen áreas de mejora. Consideran que es fundamental establecer una comunicación bidireccional, en la que las familias no solo reciban información, sino que también tengan la oportunidad de expresar sus opiniones, preocupaciones y sugerencias. Sugirieron que se podrían utilizar estrategias más personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada familia, como reuniones individuales, llamadas telefónicas, mensajes de texto, o grupos de discusión en línea.

Los profesionales resaltaron que el apoyo de las familias en el hogar es fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes con NEAE. Refirieron, además, que las familias que ayudan a sus hijos con las tareas escolares, que fomentan un ambiente de aprendizaje positivo en casa, que se interesan por su progreso académico y emocional, y que les brindan apoyo y motivación, contribuyen significativamente a su éxito educativo. También destacaron la importancia de que las familias se involucren en las actividades escolares organizadas por el centro educativo, ya que esto fortalece el vínculo entre la familia y la escuela y permite un trabajo conjunto en beneficio de los estudiantes.

En cuanto a la participación de las familias en la toma de decisiones, los entrevistados indicaron que, si bien las familias suelen participar en la elaboración del PEI de sus hijos, aún existe un margen de mejora en cuanto a su participación en otras decisiones relacionadas con la educación de sus hijos, como la selección de adaptaciones curriculares y apoyos. Consideran que es fundamental brindar a las familias la información y la capacitación necesaria para que puedan participar en la toma de decisiones de manera informada y consciente.

Los profesionales coincidieron en que la participación familiar influye positivamente en el rendimiento académico, el bienestar emocional y la participación social de los estudiantes con NEAE. Observaron que los estudiantes cuyas familias participan más activamente en su educación muestran un mayor progreso académico, una mejor autoestima, un mayor desarrollo de habilidades sociales, y una mayor motivación por aprender.

Finalmente, identificaron varios desafíos para lograr una mayor participación familiar en la inclusión socioeducativa de los estudiantes con NEAE. Mencionaron la falta de tiempo de las familias, las dificultades de acceso a la tecnología, las barreras idiomáticas y culturales, la falta de confianza en la escuela, la falta de información sobre cómo participar de manera efectiva, y la necesidad de un mayor apoyo y recursos por parte de la escuela. Sugirieron varias estrategias para fortalecer la participación familiar, como flexibilizar los horarios de las reuniones escolares, utilizar diversos canales de comunicación, ofrecer talleres de capacitación para familias, crear espacios de encuentro y diálogo entre familias y escuela, promover una cultura de colaboración y respeto mutuo, y brindar apoyo y recursos a las familias que lo necesiten. También destacaron la importancia de mejorar la colaboración entre la familia, la escuela y los profesionales (orientador, psicólogo) para apoyar de manera integral a los estudiantes con NEAE.

La participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE se revela como un constructo multidimensional y complejo, tal como lo demuestran los resultados de este estudio y la literatura revisada.

El presente estudio, al igual que investigaciones previas (Aguiar et al., 2020), corrobora la naturaleza multidimensional y la relevancia crítica de la participación familiar en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE. Se constata que la participación familiar no constituye un constructo monolítico, sino que se despliega a través de un espectro de dimensiones interrelacionadas. La comunicación con la institución educativa, el apoyo brindado en el entorno doméstico, la involucración en actividades escolares y la participación en los procesos de toma de decisiones emergen como aspectos clave que, en su conjunto, configuran la experiencia singular de participación de cada núcleo familiar.

En consonancia con los hallazgos de Feria et al. (2021), la investigación en la Escuela Especial y Vocacional Nueva Jerusalén evidencia que la inclusión socioeducativa se concibe como un proceso dinámico y en constante evolución. Si bien se identifican fortalezas institucionales, tales como la fluidez en la comunicación y el respaldo familiar en el hogar, se reconocen simultáneamente barreras y áreas susceptibles de mejora, particularmente en lo que respecta a la participación en actividades escolares y a la incidencia efectiva de las familias en la toma de decisiones. Este panorama subraya la imperiosa necesidad de un abordaje continuo y colaborativo que permita avanzar hacia una inclusión plena y efectiva.

Asimismo, si bien el estudio de García y Adames (2018) pone el foco en la capacitación docente, esta investigación profundiza en la necesidad de empoderar a las familias, otorgándoles un rol protagónico en la toma de decisiones. El desafío trasciende la mera transmisión de información; se trata de proporcionar a las familias las herramientas conceptuales y procedimentales que les permitan ejercer una influencia real y significativa en las decisiones que conciernen a la trayectoria educativa de sus hijos.

Es necesario contextualizar estos hallazgos en el marco específico de una escuela especial. A diferencia del estudio de Feria et al. (2021), realizado en un centro educativo ordinario, este trabajo se sitúa en un entorno con dinámicas y desafíos particulares.

En síntesis, los hallazgos de este estudio, en diálogo fructífero con la literatura preexistente, consolidan la noción de que la participación familiar constituye un factor esencial, aunque complejo, en la inclusión socioeducativa de estudiantes con NEAE. No es suficiente reconocer la importancia de la participación; resulta imperativo comprender las modalidades en que esta se manifiesta, las barreras que la constriñen y las estrategias que pueden potenciarla de manera efectiva.

La comunicación fluida y el apoyo en el hogar representan fortalezas institucionales significativas. Sin embargo, se impone la tarea de intensificar la participación en actividades escolares y, de manera prioritaria, empoderar a las familias para que asuman un rol activo en la toma de decisiones. Este cometido exige abordar no solo las barreras de orden práctico (tiempo, acceso), sino también aquellas de carácter informativo y cultural. Se propugna, en consecuencia, la promoción de una cultura escolar que valore y fomente la colaboración genuina y horizontal entre familias, docentes y equipo de orientación.

Conclusiones

El estudio confirma que la participación familiar influye positivamente en la inclusión socioeducativa de los estudiantes con NEAE, aunque dicha influencia se manifiesta de manera desigual entre sus distintas dimensiones.

La comunicación con la escuela y el apoyo en el hogar se consolidan como fortalezas, mientras que la participación en actividades escolares y en la toma de decisiones revela limitaciones que requieren estrategias de empoderamiento y acompañamiento.

 Se identifican barreras tecnológicas, idiomáticas y culturales que condicionan la interacción, lo que subraya la necesidad de adaptar las prácticas de comunicación y fomentar una cultura escolar inclusiva.

En conjunto, los hallazgos evidencian que la inclusión socioeducativa es un compromiso compartido que demanda pasar de una participación formal a una participación significativa y transformadora, donde las familias actúen como agentes activos en el proceso educativo y en la construcción de comunidades escolares más inclusivas.

Referencias Bibliográficas

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