Recibido: 10/12/2025 Aceptado: 16/03/2026
El trabajo
en equipo en el contexto
educativo (Original)
Teamwork in the educational context (Original)
Sandra Margarita Brito
Martínez. Licenciada en Educación Mención Letras. Especialista en la Enseñanza en
la Educación Superior. Universidad Tecnológica del Sur, Azua, República Dominicana. [
sandra.brito@utesur.edu.do ] [ https://orcid.org/0009-0006-1362-4295 ]
Seydel Bueno García.
Licenciado en Educación en la especialidad Matemática y Computación. Doctor en
Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Facultad Informática, Universidad de
Camagüey, Cuba. [ seydel.bueno@reduc.edu.cu ] [ https://orcid.org/0000-0001-5608-5507
]
Ángel Luis Gómez
Cardoso. Licenciado en Educación
Especial. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor
Titular. Universidad de Camagüey
Ignacio Agramonte Loynaz, Camagüey, Cuba. [ angelomezg@gmail.com
] [
https://orcid.org/0000-0002-4736-3517
]
Resumen
El
objetivo del artículo es realizar una revisión sistemática sobre el trabajo en
equipo en el ámbito educativo, se emplea la metodología de revisión
bibliográfica para hacer el análisis de los datos cualitativos que se obtienen
de las publicaciones indexadas en Eric, Redalyc, SciELO y Scopus. Estas fuentes
proporcionan una base teórica y práctica sólida que sustenta la investigación,
permitiendo identificar tendencias, retos y estrategias efectivas relacionadas
con la colaboración en entornos educativos.
A partir de este análisis,
se propone un modelo que devela la lógica inherente al trabajo en equipo desde la perspectiva de la gestión
didáctica, con el fin de favorecer el desempeño docente
en el nivel primario. Este
modelo busca integrar enfoques teóricos y prácticos para optimizar las
dinámicas colaborativas, promoviendo así un ambiente de aprendizaje más
positivo y coherente, donde se favorezca la idoneidad didáctica del docente.
Palabras clave:
educación; idoneidad didáctica; trabajo
colaborativo; trabajo en equipo
Abstract
The objective of this study
is to conduct a systematic review on the topic of teamwork or
collaborative work in the educational field, using a methodology based
on bibliographic review and the analysis of qualitative data obtained from
publications indexed in Redalyc, SciELO,
and Scopus. These sources provide a solid theoretical and practical foundation
that supports the research, enabling the identification of trends, challenges,
and effective strategies related to collaboration in educational settings.
Based on this analysis, a model is proposed that reveals the inherent logic of teamwork from the perspective of
didactic management, aiming to enhance teacher performance at the primary
level. This model seeks to integrate
theoretical and practical
approaches to optimize
collaborative dynamics,
thereby promoting a more positive
and coherent learning
environment where the didactic suitability of teachers is fostered.
Keywords: education; didactic
suitability; collaborative work; teamwork
Según
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2020), en América
Latina y el Caribe se reporta que los niños y jóvenes estudiantes no tienen
oportunidades suficientes para desarrollar el trabajo en equipo como parte del currículo escolar,
una de las competencias necesarias para el estudio y el trabajo, puesto que además de
mejorar la calidad educativa, también prepara a los individuos para enfrentar
desafíos globales de manera colectiva, fomentando habilidades como la
comunicación, la resolución de conflictos y la creatividad (León et al. 2023).
Esta
competencia resulta esencial en el
área educativa tanto para estudiantes como
para docentes Nahuelcura-Millán y Garay-Cerda (2024), puesto que los desafíos
actuales en la educación exigen la capacidad de integrar mecanismos que
favorezcan la resolución de problemas de forma colaborativa, con el objetivo de
alcanzar metas formativas.
En ese sentido, la colaboración entre docentes no solo mejora
el rendimiento de los
estudiantes, sino que también fortalece la retención del profesorado y fomenta
la innovación y el cambio. Por ello, es fundamental que las instituciones
educativas se abran a la implementación de acciones que potencien y desarrollen
la eficacia del trabajo colaborativo en el colectivo pedagógico. En esta línea,
Torrelles et al. (2011) destacan que una de las competencias más valoradas y necesarias en el mundo
actual es la capacidad de trabajar de manera conjunta y colaborativa
con otros.
En la actualidad, el trabajo en equipo presenta
dificultades para la colaboración entre docentes y estudiantes de manera
efectiva, lo que impacta negativamente en los procesos de
enseñanza-aprendizaje. Según Fuentes et al.
(2024) la falta de destrezas para trabajar en equipo restringe la capacidad
de los estudiantes para resolver problemas de manera conjunta con sus
semejantes. Esta situación se agrava en contextos donde no existen estrategias
claras para fomentar la cooperación, lo que genera ambientes de aprendizaje
fragmentados y poco inclusivos.
El
trabajo en equipo presupone el desarrollo del pensamiento crítico a través de
la investigación, y desempeña
un rol importante en la discusión de ideas y resolución de tareas
en conjunto; puesto que se evidencia el reto de pensar de forma argumentativa,
a debatir suposiciones y a evaluar
escenarios de la vida real (Ube-Ronquillo, 2024).
Mientras que en León et al. (2023) se
destaca que los estudiantes con bajas habilidades para trabajar en equipo
obtienen resultados académicos inferiores en comparación con aquellos que
dominan estas competencias, lo que refleja la importancia de abordar esta
problemática.
Estas evidencias subrayan la necesidad de investigar y proponer
modelos pedagógicos que fortalezcan el trabajo en equipo en el contexto
educativo, tanto para mejorar los resultados
académicos como para preparar a los estudiantes para los desafíos del mundo
actual.
Para
garantizar la calidad y pertinencia de los documentos seleccionados en esta
investigación, se estableció como criterio de inclusión los artículos científicos, libros y capítulos de libros
publicados en revistas indexadas en bases de datos reconocidas como Eric,
Taylor and Francis, Redalyc, SciELO y Scopus, que abordaran el tema del trabajo
en equipo en el área de la educación. Se priorizaron documentos publicados en
los últimos siete años (2017-2024) para asegurar la actualidad de la información.
Además, se incluyeron estudios que presentaran evidencia empírica, revisiones
sistemáticas y marcos teóricos relevantes, escritos en español, inglés o
portugués. Por otro lado, los criterios de exclusión descartaron documentos que no estuvieran revisados por pares,
que carecieran de rigor metodológico o que no estuvieran directamente
relacionados con el ámbito educativo. También se excluyeron fuentes no académicas, como blogs o artículos de opinión
sin fundamentación científica.
El
proceso de búsqueda se realizó utilizando palabras claves como "trabajo en
equipo", "colaboración en el aula", "habilidades colaborativas" y "educación". Para garantizar
la calidad de los recursos seleccionados, se verificó que los documentos
estuvieran publicados en revistas con alto factor de impacto y que
contaran con revisiones por pares. Además, se utilizó la aplicación Zotero para
organizar y gestionar las referencias, asegurando la eliminación de duplicados
y la correcta citación de los documentos. Este enfoque sistemático permitió
recopilar una bibliografía actualizada y confiable, que sirvió como base para
el análisis y la discusión en esta investigación.
En esta investigación, se recolectaron
datos cualitativos con el propósito de analizar y contrastar
los enfoques teóricos y prácticos sobre el trabajo en equipo en el área
educativa. Para organizar
y recopilar la información de manera estructurada, se utilizó como instrumento principal una tabla de síntesis
documental, diseñada con apartados específicos para cada categoría de análisis. Entre los apartados incluidos se encuentran: autor(es), año de
publicación, título del documento, objetivos, metodología, resultados
principales y conclusiones relevantes. Esta herramienta permitió sistematizar
la información de manera clara y facilitó la identificación de patrones y
tendencias en los documentos revisados.
Se
encontraron un total de 477 investigaciones, distribuidas en las siguientes
plataformas: 4 en Eric, 3 en Taylor and Francis, 192 en Redalyc, 151 en SciELO
y 127 en Scopus. Luego de aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se
procedió a filtrar las investigaciones para asegurar que cumplieran con los
estándares requeridos para el análisis. Este proceso permitió depurar la
información y seleccionar aquellos estudios que aportaban datos
relevantes y actualizados. La aplicación de estos criterios
fue fundamental para garantizar la validez y confiabilidad de los resultados obtenidos, asegurando que solo
se consideraran trabajos que cumplieran con los parámetros establecidos, de lo
que resultaron 12 artículos que se consideran como una base sólida para el
desarrollo del estudio.
A
partir del análisis de la información obtenida, el presente trabajo se sustenta
en una sólida base teórica conformada por diversas investigaciones
contemporáneas que abordan aspectos clave del ámbito educativo desde múltiples
enfoques. Entre ellas se encuentran los aportes de Da Silva Ramos et al. (2019), Deardorff
(2019), y Dillenbourg (2018), cuyas contribuciones al aprendizaje colaborativo y el uso de tecnologías educativas resultan esenciales para comprender las dinámicas
actuales del aula. Asimismo, se consideran los planteamientos de Bayón-Calvo
(2019), Fuentes et al. (2024) y
Guerrero et al. (2018) los que plantean que el trabajo en equipo promueve el desarrollo de habilidades
metacognitivas.
De
igual forma, Fullan (2021), Paucar et al.
(2023) y León et al. (2023)
profundizan en la relación entre las habilidades para trabajar en equipo y los
resultados académicos de los estudiantes. En ese sentido, los estudios de Iturbe-Sarunic et al. (2024)
y Nahuelcura-Millán y Garay-Cerda (2024) enriquecen esta base teórica al
abordar la inclusión y la interculturalidad desde una perspectiva crítica y
contextualizada en América Latina.
Según
Fuentes et al. (2024) el trabajo en
equipo se ha consolidado como una competencia esencial en la educación, tanto para docentes como para estudiantes, debido a su impacto
en el desarrollo de habilidades sociales, cognitivas y emocionales. Sin
embargo, a pesar de su importancia, existen
desafíos significativos que limitan su
implementación efectiva en las aulas, como la falta
de formación docente en metodologías colaborativas y la carencia
de recursos adecuados.
Uno
de los principales obstáculos identificados es la falta de preparación de los
docentes para guiar procesos en equipos. Esta situación se agrava en contextos
donde no existen políticas educativas que prioricen la formación en
competencias colaborativas, lo que genera una brecha entre las demandas del
mundo actual y las prácticas pedagógicas tradicionales (Molina & López,
2019).
En
ese sentido, a nivel estudiantil, el trabajo en equipo contribuye al desarrollo
de habilidades socioemocionales, como la empatía, la tolerancia y el liderazgo.
Bayón-Calvo (2019) destaca que la participación estudiantil en actividades
colaborativas permite un mayor rendimiento académico y una mayor capacidad para
resolver conflictos de manera constructiva. Estas habilidades no solo son relevantes para el éxito académico, sino también
para la vida profesional y personal, ya que preparan
a los individuos para enfrentar desafíos complejos en entornos diversos.
No obstante,
la implementación del trabajo en equipo requiere
un enfoque sistemático y bien planificado. Guerrero et al. (2018) exponen la importancia de la estructuración
de roles, la definición de objetivos comunes y la evaluación continua como
elementos clave para garantizar el éxito de las actividades colaborativas. Además, es fundamental que los docentes
reciban formación en estrategias pedagógicas que promuevan la participación equitativa y el compromiso de todos los miembros
del equipo.
Por otro lado, el uso de tecnologías digitales
ha emergido como una herramienta valiosa para facilitar el
trabajo en equipo, especialmente en entornos virtuales o híbridos donde las plataformas digitales
pueden incrementar la colaboración entre estudiantes,
facilitando la comunicación sincrónica y asincrónica, así como el intercambio de recursos y la co-creación de proyectos. Sin embargo, es crucial que los docentes
cuenten con las habilidades necesarias para integrar estas herramientas de manera pedagógicamente útil (Da Silva Ramos et al. 2019; Paucar et al. 2023).
Según
Guerrero et al. (2018), el trabajo en
equipo no solo fomenta habilidades sociales y cognitivas, sino que también
promueve el desarrollo de habilidades metacognitivas. Los estudiantes aprenden
a reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje, a planificar estrategias y a evaluar
su desempeño y el de sus compañeros. Esto contribuye a un aprendizaje más profundo y autónomo.
Molina
y López (2019) destacan que el trabajo en equipo aumenta la motivación
intrínseca de los estudiantes, ya que les permite sentirse
parte de un grupo y trabajar hacia objetivos comunes. Este sentido de
pertenencia y compromiso con el grupo puede reducir el abandono escolar y
mejorar la participación en las actividades de aprendizaje.
En
ese orden, Hernández y De Arriba (2017) argumentan que el trabajo en equipo es
un espacio propicio para la creatividad y la innovación. Cuando los estudiantes
colaboran, combinan diferentes perspectivas y conocimientos, lo que genera
soluciones más creativas a los problemas planteados. Este proceso de co-creación es fundamental en un mundo
que valora cada vez más la innovación.
En
contextos educativos diversos, el trabajo en equipo permite a los estudiantes
interactuar con compañeros de diferentes culturas, lo que fomenta el desarrollo
de competencias interculturales. Deardorff (2019) señala que esta interacción
ayuda a los estudiantes a desarrollar empatía,
respeto y comprensión hacia
otras culturas, habilidades
esenciales en un mundo globalizado.
Según
un estudio de Bayón-Calvo (2019), el trabajo colaborativo puede reducir el
estrés académico y mejorar el bienestar emocional de los estudiantes. Al
compartir responsabilidades y apoyarse
mutuamente, los estudiantes experimentan una sensación de alivio y pertenencia, lo que contribuye a un ambiente
de aprendizaje más positivo y menos
estresante. Mientras que Insuasty y Osorio (2020)
enfatizan que esta forma de trabajo en el
ámbito educativo prepara
a los estudiantes para el mundo laboral, donde la colaboración y la capacidad de trabajar
en equipo son competencias altamente valoradas. A través
de esta práctica, los
estudiantes desarrollan habilidades como la negociación, la resolución de
conflictos y la toma de decisiones en grupo, que son esenciales en el entorno
profesional.
Según
Cotán et al. (2021), el trabajo en equipo puede mejorar la autoestima y la confianza de los estudiantes,
especialmente cuando se les asignan roles en los que pueden destacar y contribuir de manera significativa. Este refuerzo positivo les ayuda a sentirse valorados y capaces, lo que a su vez impacta
positivamente en su rendimiento académico.
Cohen y Lotan, (2019)
destacan que el trabajo en equipo enseña a los estudiantes a ser responsables tanto individual como
colectivamente. Cada miembro del equipo debe cumplir con sus tareas para que el grupo alcance sus objetivos, lo que
fomenta un sentido de
responsabilidad y compromiso con el éxito del equipo.
Sin embargo,
a pesar de los avances, persisten retos relacionados con la evaluación del trabajo en equipo, entre
los que se advierte la falta de criterios claros y objetivos que evalúen la
colaboración para generar percepciones de injusticia y desmotivación entre los
estudiantes. Por ello, es esencial
diseñar instrumentos de evaluación
que consideren tanto el proceso como los resultados, reconociendo el esfuerzo
individual y colectivo. Por otro lado, entre los principales desafíos
identificados se encuentran la falta de participación equitativa, los
conflictos interpersonales y la dificultad para gestionar el tiempo (Dillenbourg, 2018). El trabajo en equipo es una competencia indispensable en la educación
contemporánea, pero su implementación efectiva requiere superar barreras como
la falta de formación docente, la carencia de recursos y la necesidad de
estrategias de evaluación adecuadas.
En
ese sentido, el trabajo en equipo no solo beneficia a los estudiantes, sino que
también favorece la idoneidad didáctica de los docentes, entendida como la
capacidad de diseñar y ejecutar procesos de enseñanza-aprendizaje efectivos y
adaptados a las necesidades de los escolares. Según Breda et al. (2018), la idoneidad didáctica implica un conocimiento profundo de
la disciplina, así como habilidades pedagógicas para transmitir ese conocimiento de manera clara y significativa. Cuando los docentes
colaboran en equipo, pueden compartir estrategias, recursos
y experiencias que enriquecen su práctica docente.
En
ese sentido, el trabajo en equipo entre docentes fomenta la reflexión crítica
sobre la propia práctica, un elemento clave para la idoneidad didáctica. Según Hummes (2020), la reflexión en y sobre
la acción es fundamental para mejorar el desempeño docente.
Al trabajar en equipo,
los docentes pueden
analizar conjuntamente los resultados de sus
estrategias de enseñanza, identificar áreas de mejora y
proponer soluciones colaborativas. Este proceso no solo
fortalece las competencias pedagógicas individuales, sino que también promueve
un enfoque colectivo
hacia la mejora
continua. Como señala
Fullan (2021), la colaboración docente es un factor determinante para
lograr una educación de calidad, ya
que permite la creación de comunidades de aprendizaje profesional donde se
comparten conocimientos y se construyen soluciones innovadoras a los desafíos
educativos.
La
proactividad para la gestión didáctica es una cualidad esencial que permite a
los docentes anticiparse a los desafíos
del trabajo en equipo y diseñar estrategias que fomenten la colaboración efectiva entre los estudiantes. Según Cotán
et al. (2021), los docentes proactivos no solo planifican actividades colaborativas, sino que también establecen metas claras, roles definidos y criterios de evaluación que guían el proceso de aprendizaje en equipo. Esta capacidad de anticipación y organización es fundamental para
garantizar que el trabajo en equipo sea una experiencia enriquecedora y no caótica. Además,
la proactividad implica
una actitud de mejora continua, donde los docentes buscan constantemente nuevas herramientas y metodologías para optimizar la dinámica grupal,
lo que contribuye
directamente a su idoneidad didáctica.
La flexibilidad en el análisis
didáctico sobre el trabajo en equipo es otra cualidad
que fortalece la idoneidad
didáctica de los docentes.
García (2015) destaca que la capacidad de adaptarse a las necesidades cambiantes
de los estudiantes y a las dinámicas grupales es crucial para mantener la
efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Un docente flexible es capaz
de identificar cuándo un enfoque no está funcionando y ajustar su estrategia en
tiempo real, ya sea modificando las actividades, redistribuyendo roles o
introduciendo nuevas herramientas de colaboración. Esta adaptabilidad no solo mejora los resultados del trabajo en
equipo, sino que también demuestra una comprensión profunda de las necesidades de los estudiantes, lo que es un indicador clave de idoneidad
didáctica.
Finalmente, la coherencia argumentativa-valorativa en el trabajo en equipo permite a los docentes justificar y comunicar de manera
efectiva las decisiones pedagógicas que toman en relación con esta metodología.
Según Fullan (2021), la capacidad de articular un discurso coherente sobre los
beneficios y desafíos del trabajo en equipo es esencial para ganar la confianza de los estudiantes y otros actores
educativos. Un docente
con coherencia argumentativa no solo explica
por qué el trabajo en equipo es importante, sino que también evalúa críticamente su
implementación y propone mejoras basadas en evidencias. Esta capacidad de reflexión y argumentación fortalece
la idoneidad didáctica, ya que demuestra un compromiso con la excelencia
educativa y una comprensión profunda de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
En
conjunto, la proactividad, la flexibilidad y la coherencia argumentativa convergen
en la construcción de una idoneidad didáctica sólida, que permite a los docentes gestionar el
trabajo en equipo de manera efectiva y significativa. Donde el desempeño del
docente en la gestión didáctica para el trabajo en equipo se asume en la
presente investigación como la actividad del docente como mediador en el
proceso de enseñanza que requiere proactividad, flexibilidad y coherencia
lógica argumentativa en el análisis didáctico
en el trabajo antes mencionado y su cualidad se expresa en la idoneidad didáctica.
Como resultado
del análisis teórico
permite sintetizar que el trabajo
en equipo desde la gestión didáctica es un proceso
que se da en la interrelación de los siguientes subsistemas, en un primer
momento la exploración reflexiva para identificar la creencia de los docentes sobre
la gestión didáctica para el trabajo
en equipo, en un segundo
momento se coordinan la modelación teórica práctica de situaciones
didáctica sobre el trabajo en equipo con atención a la inclusión, la diversidad
y el respecto y en un tercer momento, la socialización argumentativa de la
lógica didáctica, lo cual debe dar lugar a la cualidad de idoneidad didáctica
de los docentes para el trabajo en
equipo. En la figura 1 se muestra el modelo pedagógico propuesto.

Figura 1. El trabajo
en equipos desde la gestión
didáctica en docentes
del nivel primario.
Fuente: elaboración propia.
En el primer subsistema de exploración reflexiva para identificar las creencias de los
docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos, se realizan las acciones de:
caracterización de las creencias de los docentes sobre la gestión didáctica
para el trabajo en equipos y la valoración de las creencias de los docentes
sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos. De estas acciones se
genera la cualidad proactividad en la gestión didáctica para el trabajo en
equipo, la cual es un elemento clave para fomentar la colaboración efectiva
y el logro de objetivos
comunes en entornos
educativos. Según Covey (1989), la proactividad implica
tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de las acciones propias, lo que en el contexto
del trabajo en equipo se traduce en la capacidad de anticiparse a los desafíos,
proponer soluciones innovadoras y motivar a los miembros del grupo hacia un
propósito compartido.
En
el ámbito educativo, esta actitud no solo mejora la dinámica grupal, sino que
también promueve el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas en los
estudiantes, preparándolos para enfrentar situaciones complejas de manera
colaborativa. Por ello, integrar la proactividad en la gestión didáctica no
solo optimiza los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que también fortalece
la capacidad de los equipos para alcanzar metas de manera eficiente y autónoma.
En
el subsistema de modelación teórico-práctica de situaciones didácticas sobre el
trabajo en equipo con atención
a la inclusión, diversidad y el respeto
se incluyen las acciones
de modelación teórica de situaciones didácticas sobre el trabajo en equipo con
atención a la inclusión, diversidad y el respeto
y la modelación práctica de estas situaciones didácticas. De las acciones mencionadas anteriormente emerge la
cualidad flexibilidad en el análisis didáctico sobre el trabajo en equipos, que es un aspecto
clave para adaptar las estrategias de enseñanza a las
necesidades dinámicas de los grupos de aprendizaje.
Según
Ortega (2017), la flexibilidad pedagógica permite a los docentes ajustar sus
metodologías según los ritmos y estilos de aprendizaje de los estudiantes, lo
que favorece la cohesión y la eficacia en los equipos de trabajo. Por otro
lado, Morales et al. (2023), destacan
que la flexibilidad en el diseño didáctico fomenta la resolución colaborativa
de problemas y la adaptación a contextos cambiantes, habilidades esenciales en
entornos educativos modernos. Ambos estudios
coinciden en que la incorporación de enfoques flexibles no solo mejora la dinámica grupal,
sino que también
promueve la autonomía
y la creatividad en los estudiantes, preparándolos para
enfrentar desafíos complejos de manera colaborativa.
En el tercer subsistema de socialización argumentativa de la lógica
didáctica del trabajo en equipo se realizan las acciones de actuación interactiva para guiar debates
sobre el trabajo en equipo en el Nivel Primario y la explicitación
valorativa de la lógica didáctica del trabajo en equipo en el Nivel Primario,
de las cuales surge la cualidad de coherencia argumentativa-valorativa en el
trabajo en equipos, la cual es esencial para garantizar que las ideas y
decisiones se fundamenten en razonamientos sólidos y valores compartidos,
lo que fortalece la colaboración y la efectividad grupal.
Según
Viel et al. (2021), la coherencia
entre los argumentos y los valores del equipo facilita
la construcción de consensos y reduce
los conflictos, ya que los miembros alinean
sus perspectivas con objetivos comunes.
Por su parte, Palencia
(2022), destacan que la coherencia argumentativa-valorativa promueve la
confianza y el compromiso entre los integrantes del equipo, lo que se traduce en una mayor productividad y satisfacción en los
procesos colaborativos. Ambos estudios subrayan la importancia de fomentar esta coherencia en entornos educativos y profesionales, ya que no solo mejora la dinámica grupal, sino
que también contribuye al desarrollo de habilidades críticas y éticas en los
participantes.
Del
modelo propuesto y los resultados obtenidos se confirma que el trabajo en
equipo es una herramienta pedagógica valiosa, pero su implementación efectiva
requiere de una planificación cuidadosa y de la formación docente. Además, se
observa que los beneficios del trabajo en equipo no se limitan al ámbito
académico, sino que también contribuyen al desarrollo integral de los estudiantes. Sin embargo, es necesario abordar
los retos y desafíos identificados, como la falta de participación
equitativa y los conflictos interpersonales, para garantizar
que todos los estudiantes se beneficien de esta metodología.
En el presente trabajo
se realiza un acercamiento a los principales enfoques teóricos y
prácticos sobre el trabajo en equipo en el contexto educativo, y se propone un
modelo que devela la lógica del
trabajo en equipos desde la gestión didáctica en Nivel Primario, a partir de
las relaciones entre el proceso de exploración reflexiva para identificar las
creencias de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos,
la modelación teórico-práctica de situaciones didácticas con atención a la
inclusión, diversidad y el respeto, y la socialización argumentativa de su lógica didáctica para
favorecer el desempeño en la gestión didáctica para el trabajo en
equipos, donde se genera como cualidad fundamental la idoneidad didáctica para
el logro de colaboraciones efectivas y certeras entre docentes.
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