Recibido: 10/12/2025       Aceptado: 16/03/2026

 

El trabajo en equipo en el contexto educativo (Original)

Teamwork in the educational context (Original)

 

Sandra Margarita Brito Martínez. Licenciada en Educación Mención Letras. Especialista en la Enseñanza en la Educación Superior. Universidad Tecnológica del Sur, Azua, República Dominicana. [ sandra.brito@utesur.edu.do ] [ https://orcid.org/0009-0006-1362-4295 ]

 

Seydel Bueno García. Licenciado en Educación en la especialidad Matemática y Computación. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Facultad Informática, Universidad de Camagüey, Cuba.  [ seydel.bueno@reduc.edu.cu ]   [ https://orcid.org/0000-0001-5608-5507 ]

 

Ángel Luis Gómez Cardoso. Licenciado en Educación Especial. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, Camagüey, Cuba. [ angelomezg@gmail.com ]   [ https://orcid.org/0000-0002-4736-3517 ]

 

Resumen

El objetivo del artículo es realizar una revisión sistemática sobre el trabajo en equipo en el ámbito educativo, se emplea la metodología de revisión bibliográfica para hacer el análisis de los datos cualitativos que se obtienen de las publicaciones indexadas en Eric, Redalyc, SciELO y Scopus. Estas fuentes proporcionan una base teórica y práctica sólida que sustenta la investigación, permitiendo identificar tendencias, retos y estrategias efectivas relacionadas con la colaboración en entornos educativos. A partir de este análisis, se propone un modelo que devela la lógica inherente al trabajo en equipo desde la perspectiva de la gestión didáctica, con el fin de favorecer el desempeño docente en el nivel primario. Este modelo busca integrar enfoques teóricos y prácticos para optimizar las dinámicas colaborativas, promoviendo así un ambiente de aprendizaje más positivo y coherente, donde se favorezca la idoneidad didáctica del docente.

Palabras clave: educación; idoneidad didáctica; trabajo colaborativo; trabajo en equipo

Abstract

The objective of this study is to conduct a systematic review on the topic of teamwork or collaborative work in the educational field, using a methodology based on bibliographic review and the analysis of qualitative data obtained from publications indexed in Redalyc, SciELO, and Scopus. These sources provide a solid theoretical and practical foundation that supports the research, enabling the identification of trends, challenges, and effective strategies related to collaboration in educational settings. Based on this analysis, a model is proposed that reveals the inherent logic of teamwork from the perspective of didactic management, aiming to enhance teacher performance at the primary level. This model seeks to integrate theoretical and practical approaches to optimize collaborative dynamics, thereby promoting a more positive and coherent learning environment where the didactic suitability of teachers is fostered.

Keywords: education; didactic suitability; collaborative work; teamwork

Introducción

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2020), en América Latina y el Caribe se reporta que los niños y jóvenes estudiantes no tienen oportunidades suficientes para desarrollar el trabajo en equipo como parte del currículo escolar, una de las competencias necesarias para el estudio y el trabajo, puesto que además de mejorar la calidad educativa, también prepara a los individuos para enfrentar desafíos globales de manera colectiva, fomentando habilidades como la comunicación, la resolución de conflictos y la creatividad (León et al. 2023).

Esta competencia resulta esencial en el área educativa tanto para estudiantes como para docentes Nahuelcura-Millán y Garay-Cerda (2024), puesto que los desafíos actuales en la educación exigen la capacidad de integrar mecanismos que favorezcan la resolución de problemas de forma colaborativa, con el objetivo de alcanzar metas formativas.

En ese sentido, la colaboración entre docentes no solo mejora el rendimiento de los estudiantes, sino que también fortalece la retención del profesorado y fomenta la innovación y el cambio. Por ello, es fundamental que las instituciones educativas se abran a la implementación de acciones que potencien y desarrollen la eficacia del trabajo colaborativo en el colectivo pedagógico. En esta línea, Torrelles et al. (2011) destacan que una de las competencias más valoradas y necesarias en el mundo actual es la capacidad de trabajar de manera conjunta y colaborativa con otros.

En la actualidad, el trabajo en equipo presenta dificultades para la colaboración entre docentes y estudiantes de manera efectiva, lo que impacta negativamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Según Fuentes et al. (2024) la falta de destrezas para trabajar en equipo restringe la capacidad de los estudiantes para resolver problemas de manera conjunta con sus semejantes. Esta situación se agrava en contextos donde no existen estrategias claras para fomentar la cooperación, lo que genera ambientes de aprendizaje fragmentados y poco inclusivos.

El trabajo en equipo presupone el desarrollo del pensamiento crítico a través de la investigación, y desempeña un rol importante en la discusión de ideas y resolución de tareas en conjunto; puesto que se evidencia el reto de pensar de forma argumentativa, a debatir suposiciones y a evaluar escenarios de la vida real (Ube-Ronquillo, 2024). Mientras que en León et al. (2023) se destaca que los estudiantes con bajas habilidades para trabajar en equipo obtienen resultados académicos inferiores en comparación con aquellos que dominan estas competencias, lo que refleja la importancia de abordar esta problemática.

Estas evidencias subrayan la necesidad de investigar y proponer modelos pedagógicos que fortalezcan el trabajo en equipo en el contexto educativo, tanto para mejorar los resultados académicos como para preparar a los estudiantes para los desafíos del mundo actual.

Materiales y métodos

Para garantizar la calidad y pertinencia de los documentos seleccionados en esta investigación, se estableció como criterio de inclusión los artículos científicos, libros y capítulos de libros publicados en revistas indexadas en bases de datos reconocidas como Eric, Taylor and Francis, Redalyc, SciELO y Scopus, que abordaran el tema del trabajo en equipo en el área de la educación. Se priorizaron documentos publicados en los últimos siete años (2017-2024) para asegurar la actualidad de la información. Además, se incluyeron estudios que presentaran evidencia empírica, revisiones sistemáticas y marcos teóricos relevantes, escritos en español, inglés o portugués. Por otro lado, los criterios de exclusión descartaron documentos que no estuvieran revisados por pares, que carecieran de rigor metodológico o que no estuvieran directamente relacionados con el ámbito educativo. También se excluyeron fuentes no académicas, como blogs o artículos de opinión sin fundamentación científica.

El proceso de búsqueda se realizó utilizando palabras claves como "trabajo en equipo", "colaboración en el aula", "habilidades colaborativas" y "educación". Para garantizar la calidad de los recursos seleccionados, se verificó que los documentos estuvieran publicados en revistas con alto factor de impacto y que contaran con revisiones por pares. Además, se utilizó la aplicación Zotero para organizar y gestionar las referencias, asegurando la eliminación de duplicados y la correcta citación de los documentos. Este enfoque sistemático permitió recopilar una bibliografía actualizada y confiable, que sirvió como base para el análisis y la discusión en esta investigación.

En esta investigación, se recolectaron datos cualitativos con el propósito de analizar y contrastar los enfoques teóricos y prácticos sobre el trabajo en equipo en el área educativa. Para organizar y recopilar la información de manera estructurada, se utilizó como instrumento principal una tabla de síntesis documental, diseñada con apartados específicos para cada categoría de análisis. Entre los apartados incluidos se encuentran: autor(es), año de publicación, título del documento, objetivos, metodología, resultados principales y conclusiones relevantes. Esta herramienta permitió sistematizar la información de manera clara y facilitó la identificación de patrones y tendencias en los documentos revisados.

Análisis de información

Se encontraron un total de 477 investigaciones, distribuidas en las siguientes plataformas: 4 en Eric, 3 en Taylor and Francis, 192 en Redalyc, 151 en SciELO y 127 en Scopus. Luego de aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se procedió a filtrar las investigaciones para asegurar que cumplieran con los estándares requeridos para el análisis. Este proceso permitió depurar la información y seleccionar aquellos estudios que aportaban datos relevantes y actualizados. La aplicación de estos criterios fue fundamental para garantizar la validez y confiabilidad de los resultados obtenidos, asegurando que solo se consideraran trabajos que cumplieran con los parámetros establecidos, de lo que resultaron 12 artículos que se consideran como una base sólida para el desarrollo del estudio.

Análisis y discusión de los Resultados

A partir del análisis de la información obtenida, el presente trabajo se sustenta en una sólida base teórica conformada por diversas investigaciones contemporáneas que abordan aspectos clave del ámbito educativo desde múltiples enfoques. Entre ellas se encuentran los aportes de Da Silva Ramos et al. (2019), Deardorff (2019), y Dillenbourg (2018), cuyas contribuciones al aprendizaje colaborativo y el uso de tecnologías educativas resultan esenciales para comprender las dinámicas actuales del aula. Asimismo, se consideran los planteamientos de Bayón-Calvo (2019), Fuentes et al. (2024) y Guerrero et al. (2018) los que plantean que el trabajo en equipo promueve el desarrollo de habilidades metacognitivas.

De igual forma, Fullan (2021), Paucar et al. (2023) y León et al. (2023) profundizan en la relación entre las habilidades para trabajar en equipo y los resultados académicos de los estudiantes. En ese sentido, los estudios de Iturbe-Sarunic et al. (2024) y Nahuelcura-Millán y Garay-Cerda (2024) enriquecen esta base teórica al abordar la inclusión y la interculturalidad desde una perspectiva crítica y contextualizada en América Latina.

Según Fuentes et al. (2024) el trabajo en equipo se ha consolidado como una competencia esencial en la educación, tanto para docentes como para estudiantes, debido a su impacto en el desarrollo de habilidades sociales, cognitivas y emocionales. Sin embargo, a pesar de su importancia, existen desafíos significativos que limitan su implementación efectiva en las aulas, como la falta de formación docente en metodologías colaborativas y la carencia de recursos adecuados.

Uno de los principales obstáculos identificados es la falta de preparación de los docentes para guiar procesos en equipos. Esta situación se agrava en contextos donde no existen políticas educativas que prioricen la formación en competencias colaborativas, lo que genera una brecha entre las demandas del mundo actual y las prácticas pedagógicas tradicionales (Molina & López, 2019).

En ese sentido, a nivel estudiantil, el trabajo en equipo contribuye al desarrollo de habilidades socioemocionales, como la empatía, la tolerancia y el liderazgo. Bayón-Calvo (2019) destaca que la participación estudiantil en actividades colaborativas permite un mayor rendimiento académico y una mayor capacidad para resolver conflictos de manera constructiva. Estas habilidades no solo son relevantes para el éxito académico, sino también para la vida profesional y personal, ya que preparan a los individuos para enfrentar desafíos complejos en entornos diversos.

No obstante, la implementación del trabajo en equipo requiere un enfoque sistemático y bien planificado. Guerrero et al. (2018) exponen la importancia de la estructuración de roles, la definición de objetivos comunes y la evaluación continua como elementos clave para garantizar el éxito de las actividades colaborativas. Además, es fundamental que los docentes reciban formación en estrategias pedagógicas que promuevan la participación equitativa y el compromiso de todos los miembros del equipo.

Por otro lado, el uso de tecnologías digitales ha emergido como una herramienta valiosa para facilitar el trabajo en equipo, especialmente en entornos virtuales o híbridos donde las plataformas digitales pueden incrementar la colaboración entre estudiantes, facilitando la comunicación sincrónica y asincrónica, así como el intercambio de recursos y la co-creación de proyectos. Sin embargo, es crucial que los docentes cuenten con las habilidades necesarias para integrar estas herramientas de manera pedagógicamente útil (Da Silva Ramos et al. 2019; Paucar et al. 2023).

Según Guerrero et al. (2018), el trabajo en equipo no solo fomenta habilidades sociales y cognitivas, sino que también promueve el desarrollo de habilidades metacognitivas. Los estudiantes aprenden a reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje, a planificar estrategias y a evaluar su desempeño y el de sus compañeros. Esto contribuye a un aprendizaje más profundo y autónomo.

Molina y López (2019) destacan que el trabajo en equipo aumenta la motivación intrínseca de los estudiantes, ya que les permite sentirse parte de un grupo y trabajar hacia objetivos comunes. Este sentido de pertenencia y compromiso con el grupo puede reducir el abandono escolar y mejorar la participación en las actividades de aprendizaje.

En ese orden, Hernández y De Arriba (2017) argumentan que el trabajo en equipo es un espacio propicio para la creatividad y la innovación. Cuando los estudiantes colaboran, combinan diferentes perspectivas y conocimientos, lo que genera soluciones más creativas a los problemas planteados. Este proceso de co-creación es fundamental en un mundo que valora cada vez más la innovación.

En contextos educativos diversos, el trabajo en equipo permite a los estudiantes interactuar con compañeros de diferentes culturas, lo que fomenta el desarrollo de competencias interculturales. Deardorff (2019) señala que esta interacción ayuda a los estudiantes a desarrollar empatía, respeto y comprensión hacia otras culturas, habilidades esenciales en un mundo globalizado.

Según un estudio de Bayón-Calvo (2019), el trabajo colaborativo puede reducir el estrés académico y mejorar el bienestar emocional de los estudiantes. Al compartir responsabilidades y apoyarse mutuamente, los estudiantes experimentan una sensación de alivio y pertenencia, lo que contribuye a un ambiente de aprendizaje más positivo y menos estresante. Mientras que Insuasty y Osorio (2020) enfatizan que esta forma de trabajo en el ámbito educativo prepara a los estudiantes para el mundo laboral, donde la colaboración y la capacidad de trabajar en equipo son competencias altamente valoradas. A través de esta práctica, los estudiantes desarrollan habilidades como la negociación, la resolución de conflictos y la toma de decisiones en grupo, que son esenciales en el entorno profesional.

Según Cotán et al. (2021), el trabajo en equipo puede mejorar la autoestima y la confianza de los estudiantes, especialmente cuando se les asignan roles en los que pueden destacar y contribuir de manera significativa. Este refuerzo positivo les ayuda a sentirse valorados y capaces, lo que a su vez impacta positivamente en su rendimiento académico.

Cohen y Lotan, (2019) destacan que el trabajo en equipo enseña a los estudiantes a ser responsables tanto individual como colectivamente. Cada miembro del equipo debe cumplir con sus tareas para que el grupo alcance sus objetivos, lo que fomenta un sentido de responsabilidad y compromiso con el éxito del equipo.

Sin embargo, a pesar de los avances, persisten retos relacionados con la evaluación del trabajo en equipo, entre los que se advierte la falta de criterios claros y objetivos que evalúen la colaboración para generar percepciones de injusticia y desmotivación entre los estudiantes. Por ello, es esencial diseñar instrumentos de evaluación que consideren tanto el proceso como los resultados, reconociendo el esfuerzo individual y colectivo. Por otro lado, entre los principales desafíos identificados se encuentran la falta de participación equitativa, los conflictos interpersonales y la dificultad para gestionar el tiempo (Dillenbourg, 2018). El trabajo en equipo es una competencia indispensable en la educación contemporánea, pero su implementación efectiva requiere superar barreras como la falta de formación docente, la carencia de recursos y la necesidad de estrategias de evaluación adecuadas.

En ese sentido, el trabajo en equipo no solo beneficia a los estudiantes, sino que también favorece la idoneidad didáctica de los docentes, entendida como la capacidad de diseñar y ejecutar procesos de enseñanza-aprendizaje efectivos y adaptados a las necesidades de los escolares. Según Breda et al. (2018), la idoneidad didáctica implica un conocimiento profundo de la disciplina, así como habilidades pedagógicas para transmitir ese conocimiento de manera clara y significativa. Cuando los docentes colaboran en equipo, pueden compartir estrategias, recursos y experiencias que enriquecen su práctica docente.

En ese sentido, el trabajo en equipo entre docentes fomenta la reflexión crítica sobre la propia práctica, un elemento clave para la idoneidad didáctica. Según Hummes (2020), la reflexión en y sobre la acción es fundamental para mejorar el desempeño docente. Al trabajar en equipo, los docentes pueden analizar conjuntamente los resultados de sus estrategias de enseñanza, identificar áreas de mejora y proponer soluciones colaborativas. Este proceso no solo fortalece las competencias pedagógicas individuales, sino que también promueve un enfoque colectivo hacia la mejora continua. Como señala Fullan (2021), la colaboración docente es un factor determinante para lograr una educación de calidad, ya que permite la creación de comunidades de aprendizaje profesional donde se comparten conocimientos y se construyen soluciones innovadoras a los desafíos educativos.

La proactividad para la gestión didáctica es una cualidad esencial que permite a los docentes anticiparse a los desafíos del trabajo en equipo y diseñar estrategias que fomenten la colaboración efectiva entre los estudiantes. Según Cotán et al. (2021), los docentes proactivos no solo planifican actividades colaborativas, sino que también establecen metas claras, roles definidos y criterios de evaluación que guían el proceso de aprendizaje en equipo. Esta capacidad de anticipación y organización es fundamental para garantizar que el trabajo en equipo sea una experiencia enriquecedora y no caótica. Además, la proactividad implica una actitud de mejora continua, donde los docentes buscan constantemente nuevas herramientas y metodologías para optimizar la dinámica grupal, lo que contribuye

directamente a su idoneidad didáctica.

La flexibilidad en el análisis didáctico sobre el trabajo en equipo es otra cualidad que fortalece la idoneidad didáctica de los docentes. García (2015) destaca que la capacidad de adaptarse a las necesidades cambiantes de los estudiantes y a las dinámicas grupales es crucial para mantener la efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Un docente flexible es capaz de identificar cuándo un enfoque no está funcionando y ajustar su estrategia en tiempo real, ya sea modificando las actividades, redistribuyendo roles o introduciendo nuevas herramientas de colaboración. Esta adaptabilidad no solo mejora los resultados del trabajo en equipo, sino que también demuestra una comprensión profunda de las necesidades de los estudiantes, lo que es un indicador clave de idoneidad didáctica.

Finalmente, la coherencia argumentativa-valorativa en el trabajo en equipo permite a los docentes justificar y comunicar de manera efectiva las decisiones pedagógicas que toman en relación con esta metodología. Según Fullan (2021), la capacidad de articular un discurso coherente sobre los beneficios y desafíos del trabajo en equipo es esencial para ganar la confianza de los estudiantes y otros actores educativos. Un docente con coherencia argumentativa no solo explica por qué el trabajo en equipo es importante, sino que también evalúa críticamente su implementación y propone mejoras basadas en evidencias. Esta capacidad de reflexión y argumentación fortalece la idoneidad didáctica, ya que demuestra un compromiso con la excelencia educativa y una comprensión profunda de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

En conjunto, la proactividad, la flexibilidad y la coherencia argumentativa convergen en la construcción de una idoneidad didáctica sólida, que permite a los docentes gestionar el trabajo en equipo de manera efectiva y significativa. Donde el desempeño del docente en la gestión didáctica para el trabajo en equipo se asume en la presente investigación como la actividad del docente como mediador en el proceso de enseñanza que requiere proactividad, flexibilidad y coherencia lógica argumentativa en el análisis didáctico en el trabajo antes mencionado y su cualidad se expresa en la idoneidad didáctica.

Como resultado del análisis teórico permite sintetizar que el trabajo en equipo desde la gestión didáctica es un proceso que se da en la interrelación de los siguientes subsistemas, en un primer momento la exploración reflexiva para identificar la creencia de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipo, en un segundo momento se coordinan la modelación teórica práctica de situaciones didáctica sobre el trabajo en equipo con atención a la inclusión, la diversidad y el respecto y en un tercer momento, la socialización argumentativa de la lógica didáctica, lo cual debe dar lugar a la cualidad de idoneidad didáctica de los docentes para el trabajo en equipo. En la figura 1 se muestra el modelo pedagógico propuesto.


Figura 1. El trabajo en equipos desde la gestión didáctica en docentes del nivel primario.

Fuente: elaboración propia.

En el primer subsistema de exploración reflexiva para identificar las creencias de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos, se realizan las acciones de: caracterización de las creencias de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos y la valoración de las creencias de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos. De estas acciones se genera la cualidad proactividad en la gestión didáctica para el trabajo en equipo, la cual es un elemento clave para fomentar la colaboración efectiva y el logro de objetivos comunes en entornos educativos. Según Covey (1989), la proactividad implica tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de las acciones propias, lo que en el contexto del trabajo en equipo se traduce en la capacidad de anticiparse a los desafíos, proponer soluciones innovadoras y motivar a los miembros del grupo hacia un propósito compartido.

En el ámbito educativo, esta actitud no solo mejora la dinámica grupal, sino que también promueve el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas en los estudiantes, preparándolos para enfrentar situaciones complejas de manera colaborativa. Por ello, integrar la proactividad en la gestión didáctica no solo optimiza los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que también fortalece la capacidad de los equipos para alcanzar metas de manera eficiente y autónoma.

En el subsistema de modelación teórico-práctica de situaciones didácticas sobre el trabajo en equipo con atención a la inclusión, diversidad y el respeto se incluyen las acciones de modelación teórica de situaciones didácticas sobre el trabajo en equipo con atención a la inclusión, diversidad y el respeto y la modelación práctica de estas situaciones didácticas. De las acciones mencionadas anteriormente emerge la cualidad flexibilidad en el análisis didáctico sobre el trabajo en equipos, que es un aspecto clave para adaptar las estrategias de enseñanza a las necesidades dinámicas de los grupos de aprendizaje.

Según Ortega (2017), la flexibilidad pedagógica permite a los docentes ajustar sus metodologías según los ritmos y estilos de aprendizaje de los estudiantes, lo que favorece la cohesión y la eficacia en los equipos de trabajo. Por otro lado, Morales et al. (2023), destacan que la flexibilidad en el diseño didáctico fomenta la resolución colaborativa de problemas y la adaptación a contextos cambiantes, habilidades esenciales en entornos educativos modernos. Ambos estudios coinciden en que la incorporación de enfoques flexibles no solo mejora la dinámica grupal, sino que también promueve la autonomía y la creatividad en los estudiantes, preparándolos para enfrentar desafíos complejos de manera colaborativa.

En el tercer subsistema de socialización argumentativa de la lógica didáctica del trabajo en equipo se realizan las acciones de actuación interactiva para guiar debates sobre el trabajo en equipo en el Nivel Primario y la explicitación valorativa de la lógica didáctica del trabajo en equipo en el Nivel Primario, de las cuales surge la cualidad de coherencia argumentativa-valorativa en el trabajo en equipos, la cual es esencial para garantizar que las ideas y decisiones se fundamenten en razonamientos sólidos y valores compartidos, lo que fortalece la colaboración y la efectividad grupal.

Según Viel et al. (2021), la coherencia entre los argumentos y los valores del equipo facilita la construcción de consensos y reduce los conflictos, ya que los miembros alinean sus perspectivas con objetivos comunes. Por su parte, Palencia (2022), destacan que la coherencia argumentativa-valorativa promueve la confianza y el compromiso entre los integrantes del equipo, lo que se traduce en una mayor productividad y satisfacción en los procesos colaborativos. Ambos estudios subrayan la importancia de fomentar esta coherencia en entornos educativos y profesionales, ya que no solo mejora la dinámica grupal, sino que también contribuye al desarrollo de habilidades críticas y éticas en los participantes.

Del modelo propuesto y los resultados obtenidos se confirma que el trabajo en equipo es una herramienta pedagógica valiosa, pero su implementación efectiva requiere de una planificación cuidadosa y de la formación docente. Además, se observa que los beneficios del trabajo en equipo no se limitan al ámbito académico, sino que también contribuyen al desarrollo integral de los estudiantes. Sin embargo, es necesario abordar los retos y desafíos identificados, como la falta de participación equitativa y los conflictos interpersonales, para garantizar que todos los estudiantes se beneficien de esta metodología.

Conclusiones

En el presente trabajo se realiza un acercamiento a los principales enfoques teóricos y prácticos sobre el trabajo en equipo en el contexto educativo, y se propone un modelo que devela la lógica del trabajo en equipos desde la gestión didáctica en Nivel Primario, a partir de las relaciones entre el proceso de exploración reflexiva para identificar las creencias de los docentes sobre la gestión didáctica para el trabajo en equipos, la modelación teórico-práctica de situaciones didácticas con atención a la inclusión, diversidad y el respeto, y la socialización argumentativa de su lógica didáctica para favorecer el desempeño en la gestión didáctica para el trabajo en equipos, donde se genera como cualidad fundamental la idoneidad didáctica para el logro de colaboraciones efectivas y certeras entre docentes.

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