Recibido: 24/12/2025 Aceptado: 14/03/2026
La formación científica tecnológica y la
cultura científica en las ciencias
sociales del nivel secundario (Original)
The technological
scientific education and the scientific culture in social sciences at the secondary
level (original)
Jenny Beatriz Santana Acosta. Máster
en Gestión de
Centros Educativos. Universidad Tecnológica del Sur, Azua, República Dominicana. [ jenny.acosta@utesur.edu.do
]
[ https://orcid.org/0009-0007-7944-9511
]
Felix Eduardo Dini Saldaña. Máster en ciencias
sociales orientada a la investigación. Dirección regional de educación 02, San
Juan de la Maguana, San juan, República Dominicana.
[ felix.dini@utesur.edu.do ] [ https://orcid.org/0009-0009-8509-5339 ]
Fernando Bacardi Soler. Doctor
en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Universidad Ignacio Agramonte Loynaz, Camagüey, Cuba. [ fbsoler@gmail.com
]
[ https://orcid.org/0000-0003-1884-9769 ]
Marylu Núñez Morales. Doctor
en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Universidad de Camagüey Ignacio
Agramonte Loynaz, Camagüey, Cuba.
[ marylu.nunez@reduc.edu.cu ] [ https://orcid.org/0000-0002-7202-6467 ]
Resumen
Este artículo tiene como objetivo analizar
cómo la enseñanza de los temas de Historia en Ciencias Sociales, durante el
segundo ciclo del nivel secundario, puede contribuir a la formación científica tecnológica
y la formación de cultura científica de los estudiantes. El estudio tiene un
enfoque descriptivo y se lleva a cabo mediante métodos cualitativos. Se busca
identificar las oportunidades y desafíos que presenta la integración de la
ciencia y la tecnología en los contenidos históricos, así como la forma en que
estas disciplinas pueden complementar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los
resultados revelan que existe una brecha significativa en la preparación de los
docentes para implementar adecuadamente estas temáticas en el aula. Se concluye
que es crucial incorporar enfoques pedagógicos innovadores que permitan a los
estudiantes no solo comprender los hechos históricos, sino también a aplicar
herramientas científicas y tecnológicas para analizar y resolver problemas del
presente.
Palabras clave: cultura científica; enseñanza-aprendizaje;
formación; tecnológica
Abstract
This article aims to analyze
how the teaching of History topics in Social Sciences, during the second cycle
of secondary education, can contribute to the scientific and technological training
of students. The study has a descriptive approach and is carried out using
qualitative methods. It seeks to identify the opportunities and challenges
presented by the integration of science and technology into historical content,
as well as how these disciplines can complement the teaching-learning process.
The results reveal a significant gap in the preparation of teachers to
adequately implement these topics in the classroom. It concludes that it is
crucial to incorporate innovative pedagogical approaches that allow students
not only to understand historical facts but also to apply scientific and
technological tools to analyze and solve present-day
problems.
Keywords: scientific culture; teaching-learning process; technological; training
Introducción
La
ciencia y la tecnología transforman numerosos espacios de las sociedades
contemporáneas. Son innegables los beneficios que de tal transformación se
obtienen, no obstante, también son numerosos los riesgos que implica tan
vertiginoso desarrollo. Esta doble condición obliga a que la ciencia y la
tecnología se vean con una actitud más crítica, ya que no siempre son los
mismos impactos los que se presentan en el mundo desarrollado que en los países
del sur (Osorio, 2002).
En
plena coincidencia con Aguilera (2017), al analizar los balances sobre la
enseñanza de la Historia y las Ciencias Sociales, durante el siglo XXI, es
notorio que, por un lado, se asume la idea de que se abandonó la enseñanza de
Historia en la escuela por la llamada integración de las ciencias y las
Ciencias Sociales; y por el otro, el problema de qué se enseña se desplazó por
el control evaluativo, lo cual propicia el abandono de la discusión curricular,
y del sentido de los contenidos históricos y sociales en la enseñanza. Con
estas primeras intuiciones existen interrogantes en cuanto a el lugar de la
enseñanza de la Historia en las Ciencias Sociales, los asuntos que permanecen y
los avances que se enuncian a partir de estos.
A
decir de Vásquez y Holguín (2020), alrededor del mundo, el aprendizaje de la Historia
Universal y local se concibe como imprescindible en los programas educativos.
El análisis de los fenómenos y procesos históricos incide en el desarrollo del
pensamiento crítico, así como estimula la comprensión de las sociedades
contemporáneas.
La
enseñanza de la Historia en las Ciencias Sociales se orienta a que el
estudiantado desarrolle una comprensión más profunda y crítica de su entorno
(Moreira-Vera & Pinargote-Navarrete, 2022). Sus experiencias se enriquecen
mientras estudian épocas y sociedades distintas a las que pertenecen, al mismo
tiempo que reflexionan críticamente sobre lo que aprenden. No obstante, en
República Dominicana el desarrollo de los programas de los temas de Historia en
el nivel secundario no alcanza aun los niveles deseados para un aprendizaje significativo,
lo que evidencia insuficiencias en su proceso de enseñanza aprendizaje.
De
acuerdo con los Informes Curriculares de las Pruebas Nacionales aplicadas por
el Ministerio de Educación de la República (MINERD), en los últimos cuatro años
el estudiantado, tanto en su modalidad general como en técnico-profesional,
presenta los porcentajes más bajos de dominio en los bloques de contenidos de Ciencias
Sociales con respecto a los demás.
Si bien los
contenidos de Historia en la República Dominicana cubren una gran variedad de
eventos y procesos significativos, el enfoque tradicional y la falta de
utilización de tecnologías modernas limitan el aprovechamiento completo de
estos temas. Para que los estudiantes puedan desarrollar una comprensión más
profunda y crítica de la historia, es necesario incorporar herramientas
científicas y tecnológicas (Albán et al., 2023; Cabello et al., 2020; Sosa & Valverde, 2022;
Vargas-Murillo, 2020), fomentar la investigación independiente y
promover la reflexión crítica sobre los procesos históricos.
No obstante, aunque se reconoce la valía de las
aportaciones de estos autores y la diversidad de perspectivas desde las que se
aproximan a la formación científica y tecnológica, todos coinciden en señalar
el problema de definición epistemológica que plantea el concepto de ciencias
sociales en el ámbito discursivo, así como en considerar los factores que
condicionan su comprensión a partir de distintos enfoques reflexivos. Sin
embargo, el alcance metodológico y epistemológico de sus investigaciones no se
orienta de manera esencial hacia la formación científica y tecnológica de los
estudiantes del segundo ciclo del nivel secundario, lo que evidencia una
limitación en la atención a este ámbito específico.
Por otra parte, la revisión realizada evidencia una
tensión estructural en la formación científico-tecnológica. Si bien se reconoce
la importancia de cualidades como la flexibilidad valorativa, el respeto
intercultural, la autonomía y la responsabilidad participativa, su desarrollo
progresivo suele quedar subordinado a enfoques predominantemente instrumentales
o técnicos. Esta situación genera un desfase entre la intención formativa y la
práctica educativa, ya que dichas cualidades requieren procesos sostenidos de
reflexión crítica y de integración curricular que no siempre logran
consolidarse.
La debilidad radica en que, al no garantizarse
plenamente la formación de estas disposiciones, los estudiantes enfrentan
limitaciones en el desempeño investigativo. Se reduce su capacidad para abordar
tareas complejas con apertura cultural, autonomía intelectual y responsabilidad
social, lo que restringe la riqueza del análisis histórico y la transferencia
de aprendizajes hacia contextos científicos y tecnológicos. En consecuencia, la
formación corre el riesgo de producir perfiles competentes en lo técnico, pero
insuficientemente preparados para la investigación situada, crítica y
participativa.
Del estudio se desprende una insuficiencia
teórica que evidencia un vacío en la construcción conceptual del proceso de
formación científico-tecnológica en la enseñanza de la Historia. Este vacío se
manifiesta en un marco teórico poco consolidado para sustentar el desarrollo
progresivo de cualidades como la flexibilidad valorativa, el respeto
intercultural, la autonomía y la responsabilidad participativa.
En
consecuencia, los indicadores de logro científico-tecnológicos se orientan
principalmente hacia la verificación de resultados, más que hacia la
comprensión de los procesos formativos que sostienen la rigurosidad crítica y
reflexiva.
En este
sentido, se revela una debilidad teórica vinculada a la ausencia de una
fundamentación suficiente sobre los mecanismos didácticos que garanticen la
formación integral de dichas cualidades. La insuficiencia radica en que la
sistematización describe el “qué” y el “para qué” del proceso, pero no profundiza
en el “cómo”, lo que limita la coherencia entre la intención formativa y la
práctica pedagógica, aun cuando se busca consolidar las competencias
científico-tecnológicas en el análisis histórico.
Solo a través de una enseñanza más dinámica, interactiva y actualizada se podrá garantizar que los estudiantes adquieran las competencias necesarias para comprender no solo los hechos históricos, sino también las leyes que los rigen y cómo estos se conectan con los problemas sociales y políticos actuales, es por ello que se propone, analizar cómo la enseñanza de los temas de Historia en Ciencias Sociales, durante el segundo ciclo del nivel secundario, puede contribuir a la formación científico tecnológica y la cultura científica de los estudiantes.
Materiales y Métodos
Se
realizó una revisión bibliográfica mediante búsquedas en plataformas académicas
como SciELO y Redalyc, con énfasis en publicaciones entre 2019 y 2024. Los
criterios de búsqueda incluyeron términos como cultura científica, formación
científica, proceso de enseñanza aprendizaje, Ciencias Sociales y República
Dominicana.
El
estudio sobre la formación científica y tecnológica y la formación de la
cultura científica de los estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje en
Ciencias Sociales en el segundo ciclo del nivel secundario tiene un enfoque
descriptivo y una perspectiva cualitativa. Utiliza métodos como el
análisis-síntesis, inducción-deducción, análisis documental y sistematización
para identificar los fundamentos teóricos del objeto de estudio y explorar sus
aspectos esenciales.
Las principales coincidencias
respecto al tema de estudio se manifiestan sobre la base de que en la enseñanza
de la Historia sigue predominando el enfoque expositivo, en el que el docente
actúa como el principal transmisor de conocimiento y los estudiantes adoptan un
rol pasivo como receptores de información, la falta de integración de
metodologías activas y la escasa utilización de tecnologías digitales en el
proceso de enseñanza.
Análisis y Discusión de los Resultados
La sistematización teórica realizada
permitió evidenciar que, en el área de Ciencias Sociales, conforme a la
adecuación del currículo dominicano, se expresa la necesidad de:
a) promover la formación para la
participación ética y responsable en la sociedad, mediante el desarrollo
intelectual y práctico y la construcción de una conciencia histórica y
espacial;
b) desarrollar las competencias
fundamentales establecidas en el diseño curricular dominicano;
c) impulsar el estudio integrado de
la Historia, la Geografía y la Educación Cívica, extendido además a la
Economía, la Sociología, la Antropología, la Psicología y la Ciencia Política.
En este sentido, el área de Ciencias
Sociales en el nivel secundario plantea:
a) propiciar la participación ética y
responsable del estudiante en la sociedad, mediante la construcción de una
conciencia histórica y espacial, y se concibe como el conjunto de disciplinas
que estudian los procesos sociales, entre ellas la Historia;
b) estudiar la Historia con el
propósito de formar en el estudiante una conciencia histórica que le permita
enfrentar y resolver los problemas sociales contemporáneos, desarrollándose a
lo largo del primer y segundo ciclo.
Como parte del proceso de
tratamiento de la información se identificó, que para promover la formación
científica-tecnológica y la cultura científica en el proceso de
enseñanza-aprendizaje de la Historia, como asignatura de las Ciencias Sociales.
es necesario considerar la tarea investigativa como núcleo del proceso y como
indicadores de logros científico-tecnológicos asociados con los denominados
ejes de desempeño científico tecnológicos, lo que se muestra en la Figura 1.
Figura 1. Ejes de desempeño científico tecnológico
Fuente: elaboración propia.
El estudio permitió conceptualizar como proceso de formación científico-tecnológica y
de la cultura científica de los estudiantes en la Historia en el Segundo Ciclo
del Nivel Secundario al proceso didáctico que tiene como núcleo la tarea
investigativa que se concreta en situaciones de aprendizaje en las que el estudiante
tenga que reconocer los problemas científicos tecnológicos a partir del estudio
de la historia local, nacional e internacional, interpretar los desafíos
científicos tecnológicos en el análisis de eventos históricos, argumentar sobre
la visión científica tecnológica de futuro, sobre la conservación de la memoria
histórica y socializar la visión científica tecnológica de futuro referidos al
análisis de los eventos históricos; los resultados se valoran a través de los
indicadores de logro científicos tecnológicos y se orienta a favorecer el rigor
crítico y reflexivo de los estudiantes en el análisis de eventos históricos a
nivel local, nacional e internacional.
La escuela está llamada a velar por la formación
de la cultura científica de los estudiantes.
En ese sentido se señala que la educación proporciona una formación
científica que se perciba por los estudiantes como parte de su cultura.
La
cultura científica por su parte se traduce en actuación, es un modelo de
comportamiento intelectual y social que se basa en el conocimiento científico (Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la
Cultura [UNESCO], 2019), “La escuela, como institución tiene el encargo social de la formación
cultural y científica de las nuevas generaciones” (Reyes, 2012,p. 10), es aquella parte de la naturaleza asimilada por el hombre, fruto del
conocimiento científico y de la creación humana, expresión de los valores
materiales y espirituales resultados del trabajo científico.
No obstante, las prácticas pedagógicas se
enmarcan dentro del modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, por lo que
urge pensar en un modelo que posibilite desarrollar la cultura científica (Rodríguez, 2017), esta afirmación hace suponer la necesidad de velar por el
perfeccionamiento de la enseñanza a través de nuevas estrategias,
independientemente de la asignatura que se trate.
Dentro de ese orden de ideas, como experiencia para la
formación de la cultura científica, Rizo (2022) sugiere el aprendizaje basado en proyecto y Contreras et al. (2021) la confección de tareas de aprendizaje que eviten la falta
de motivación. Estas aportaciones se recogen de forma general en el diseño
curricular del nivel secundario para la formación científica de los
estudiantes, se incluyen, además, la problematización y el cuestionamiento
(MINERD, 2022).
Como parte del proceso de tratamiento de la
información en la investigación, se identificaron una serie de retos y
oportunidades en el proceso de enseñanza-aprendizaje de Historia en el Nivel
Secundario, tanto a nivel de los docentes como de los estudiantes. A continuación,
se destacan los principales hallazgos:
1.
Enfoques
tradicionales de enseñanza: el principal método de enseñanza de la Historia en
las aulas del Nivel Secundario sigue siendo expositivo, en el que el docente es
el principal transmisor de conocimiento y los estudiantes asumen una postura
pasiva de receptores de información. Este modelo, que predomina en muchas
escuelas, limita la capacidad de los estudiantes para desarrollar habilidades
de pensamiento crítico, análisis y reflexión. Independientemente de que los
temas históricos son enseñados de manera general, pocos estudiantes son capaces
de contextualizar o interpretar los hechos históricos de manera profunda.
2.
Falta
de integración de metodologías activas: existen esfuerzos por implementar
enfoques pedagógicos más activos, como el aprendizaje basado en proyectos o el
trabajo en equipo, estos métodos no se aplican de manera generalizada. La
mayoría de los docentes no están completamente preparados para implementar
estrategias que promuevan la participación activa de los estudiantes. Además,
la evaluación tradicional basada en exámenes escritos, sin considerar el
proceso reflexivo ni el análisis profundo, refuerza un modelo educativo que no
favorece el desarrollo de competencias científicas.
3.
Bajo
uso de tecnologías digitales: independiente de los avances en el acceso a
herramientas digitales, como plataformas educativas y recursos en línea, el uso
de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en las clases de
Historia es limitado. Muchos docentes no integran tecnologías de manera
efectiva en su práctica pedagógica, lo que ocurre por la falta de capacitación
en competencias digitales. Algunos estudios apuntan a que los docentes tienen
miedo al cambio o resistencia a la adopción de nuevas tecnologías, lo que
obstaculiza la integración efectiva de herramientas digitales que podrían
enriquecer el aprendizaje de los estudiantes.
4.
Desafíos
en la formación docente: la formación continua de los docentes es un factor
crucial para mejorar la enseñanza de la Historia. No obstante, se identificó
que muchos docentes carecen de capacitación específica en metodologías activas
y en el uso de las TIC. Independientemente de los esfuerzos del MINERD y otros
organismos como el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del
Magisterio (INAFOCAM) para promover programas de formación continua, la
resistencia al cambio y la apatía de algunos docentes limitan el impacto de
estos programas.
Desde la perspectiva de la formación científica y
tecnológica, se pueden emplear diversas vías que aprovechen los avances
digitales y las ciencias sociales. El uso de herramientas tecnológicas, como
plataformas en línea, aplicaciones interactivas, bases de datos históricas,
videos educativos y mapas digitales, ofrece a los estudiantes una forma más
dinámica y accesible de explorar la historia. La posibilidad de acceder a
fuentes históricas primarias a través de Internet, como archivos digitales, entrevistas
históricas o documentos escaneados, permite a los estudiantes analizar la
historia de manera más profunda y reflexiva, en lugar de solo memorizar hechos
aislados.
Además, el uso de simulaciones y juegos educativos
basados en eventos históricos permite que los estudiantes se
"sumerjan" en situaciones del pasado, comprendiendo las decisiones y
consecuencias de los actores históricos. Estas actividades favorecen el
aprendizaje activo, promoviendo la resolución de problemas y la toma de decisiones
informadas, competencias clave en el ámbito científico.
Otro componente crucial de la formación científica en
la enseñanza de la Historia es el fomento de la investigación independiente.
Los estudiantes se motivan a utilizar herramientas tecnológicas para realizar
investigaciones sobre eventos históricos, para los que se utilizan metodologías
científicas, como la observación, el análisis de fuentes y la formulación de
hipótesis. El uso de tecnologías de análisis de datos, como programas para
organizar y comparar información histórica, puede facilitar un enfoque más
riguroso y metódico en el estudio de la historia.
El principal obstáculo que impide que estas
metodologías sean implementadas de manera efectiva en las aulas dominicanas es
la falta de infraestructura tecnológica adecuada y formación docente
insuficiente. A pesar de los esfuerzos por modernizar el sistema educativo,
muchas escuelas aún carecen de las herramientas necesarias para implementar de
manera efectiva la tecnología en la enseñanza de la historia.
La falta de
acceso a Internet de calidad, computadoras o dispositivos electrónicos en
muchas instituciones educativas impide que los estudiantes puedan utilizar
recursos como plataformas digitales, simulaciones históricas y archivos en
línea.
Por otro lado, la formación de los docentes es otro
obstáculo crítico. Aunque algunos educadores están interesados en adoptar
métodos más innovadores, muchos no reciben capacitación continua en el uso de
tecnologías educativas y en el enfoque científico para enseñar Historia. La
ausencia de programas de desarrollo profesional efectivos limita las
capacidades de los profesores para integrar herramientas digitales en su
enseñanza y fomentar habilidades científicas en el análisis histórico. Sin este
acompañamiento pedagógico, la adopción de métodos innovadores se ve
obstaculizada, y los enfoques tradicionales continúan dominando el aula.
Los resultados obtenidos confirman que el proceso de
enseñanza-aprendizaje de la Historia en el Segundo Ciclo del Nivel Secundario
necesita una transformación profunda. El modelo tradicional de enseñanza, que
se centra en la transmisión de información, no favorece el desarrollo de
competencias científicas y críticas en los estudiantes. Para mejorar la calidad
educativa y lograr una formación más sólida y científica, es necesario adoptar
enfoques pedagógicos más activos, como el aprendizaje basado en proyectos,
debates y análisis de fuentes primarias, que promuevan la reflexión crítica y
el pensamiento independiente.
El desarrollo progresivo de las cualidades de
flexibilidad valorativa, respeto hacia la interculturalidad, autonomía en la
postura personal y responsabilidad participativa
Conclusiones
El estudio permitió conceptualizar
el proceso de formación científico-tecnológica y de cultura científica de los
estudiantes en la asignatura de Historia del Segundo Ciclo del Nivel Secundario
como un proceso didáctico centrado en la tarea investigativa. Dicho proceso,
articulado en situaciones de aprendizaje que vinculan la historia local,
nacional e internacional con los desafíos científico-tecnológicos, favorece el
desarrollo del rigor crítico y reflexivo de los estudiantes, al tiempo que
fortalece su capacidad para reconocer problemas, interpretar eventos, argumentar
visiones de futuro y socializar la memoria histórica.
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