Recibido: 20/enero/2025       Aceptado: 2/junio/2025

Estrategia psicopedagógica para la preparación del maestro primario en contextos inclusivos (Revisión)

Psycho-pedagogical strategy for the preparation of primary school teachers in inclusive contexts (Review)

 

Lidia María Barrero Fonseca. Licenciada en Pedagogía-Psicología. Licenciada.  Instructora. Universitario de Oriente. Santiago de Cuba. Cuba. [ lidia.barrero@uo.edu.cu ] 

[ https://orcid.org/0009-0007-8628-9982 ]

 

María Margarita Santiesteban Labañino. Licenciada en Pedagogía- Psicología. Doctora en Ciencias Pedagógicas. Universidad de Oriente. Cuba.  [ maria.santiesteban@uo.edu.cu ] 

[ https//orcid.org/0000-0003-1930-7726 ]

 

Maira Ortiz Isaac. Licenciada en Educación en la especialidad de Defectología. Doctora en Ciencias Pedagógicas .Universidad de Oriente. Cuba.   [ maira@uo.edu.cu ] 

[ https://orcid.org/0000- 0002-7270-5814 ]

 

Resumen

La estrategia psicopedagógica para la formación continua del maestro primario en contextos inclusivos se centra en desarrollar competencias que permitan a los docentes atender la diversidad de estudiantes en el aula. Esta formación busca equipar a los maestros con herramientas teóricas y prácticas que faciliten la inclusión de todos los alumnos, independientemente de sus capacidades o necesidades. Un aspecto clave de esta estrategia es el enfoque en el aprendizaje significativo, donde se promueve la adaptación de metodologías y recursos didácticos que consideren las características individuales de cada estudiante. Además, se enfatiza la importancia de la reflexión crítica sobre la propia práctica docente, fomentando un ambiente de aprendizaje colaborativo entre colegas. Por otro lado, se sugiere incorporar el uso de tecnologías educativas que apoyen el aprendizaje inclusivo y se promueve la sensibilización hacia la diversidad cultural y social. Esto incluye la capacitación en estrategias específicas para manejar situaciones desafiantes y crear un clima escolar positivo. Esta estrategia psicopedagógica es fundamental para preparar a los maestros primarios a enfrentar los retos de una educación inclusiva, garantizando que todos los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad y equitativa. El presente trabajo tiene como objetivo preparar a los maestros de la Licenciatura en Educación Primaria en estrategias psicopedagógicas inclusivas que les permitan atender de manera efectiva a educandos con diversas necesidades educativas.

Palabras clave: inclusión; inclusión educativa; estrategia psicopedagógica; maestros

Abstract

The psycho-pedagogical strategy for the continuous primary teacher training in inclusive contexts focuses on developing competencies that enable teachers to address the diversity of students in the classroom. This training seeks to equip teachers with theoretical and practical tools that facilitate the inclusion of all students, regardless of their abilities or needs. A key aspect of this strategy is the focus on meaningful learning, where the adaptation of methodologies and didactic resources that consider the individual characteristics of each student is promoted. In addition, the importance of critical reflection on one's own teaching practice is emphasized, fostering a collaborative learning environment among colleagues. On the other hand, it is suggested to incorporate the use of educational technologies that support inclusive learning and promote awareness of cultural and social diversity. This includes training in specific strategies to manage challenging situations and create a positive school climate. This psycho-pedagogical strategy is fundamental to prepare primary teachers to face the challenges of inclusive education, ensuring that all students have access to quality and equitable education. This paper aims to prepare teachers of the Bachelor's Degree in Primary Education in inclusive psycho-pedagogical strategies that allow them to effectively serve students with diverse educational needs.

Keywords: inclusion; educational inclusion; psycho-pedagogical strategy; teachers

Introducción

Uno de los retos más importantes que hoy se plantea el Ministerio de Educación Superior es la formación de docentes, con el propósito de lograr una atención integral a niños, adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales en condiciones de inclusión, traducidas en la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje. En Cuba, el proceso de formación del Licenciado en Educación Primaria atiende a las actuales demandas, en correspondencia con el campo de actuación para el cual se forma, pautado por el contexto de la tercera etapa de perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación y por las exigencias expresadas en el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 (Naciones Unidas, 2018) como visión regional de Latinoamérica sobre la educación.

Diversos acontecimientos internacionales y las metas educativas para el 2024, ratificadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para el 2030, abordan los problemas vinculados a la inclusión educativa y la atención a la diversidad. En Cuba, la política del Estado, ha sido un ejemplo de voluntad del gobierno en función de prácticas educativas inclusivas y de igualdad de oportunidades para cada una de las personas con necesidades educativas especiales (NEE), asociadas o no a discapacidades.

La formación de los profesionales de nivel superior, según se refiere en el reglamento de trabajo docente-metodológico de la Educación Superior (RM 210/2007), está relacionado con el proceso que, de modo consciente y sobre bases científicas, se desarrolla en las instituciones de la Educación Superior para garantizar la preparación profesional integral de los estudiantes universitarios, que se concreta en una sólida formación científico-técnica, humanística y de altos valores ideológicos y políticos, con el fin de lograr profesionales revolucionarios, cultos, competentes, independientes y creadores.

Imbermón (2021) se refiere a la formación profesional como un proceso continuo que se inicia con la elección de una disciplina concreta (formación inicial en un oficio o en una profesión) cuyo dominio (conocimientos, habilidades, competencias) se va perfeccionando paulatinamente, lo que se traduce en la formación continua o permanente. Hernández et al. (2022) define la formación como un proceso pedagógico continuo, que constituye la primera instancia de interacción con el objeto de la profesión, en la cual los estudiantes adquieren conocimientos, habilidades y valores como las exigencias para la dirección del proceso de enseñanza – aprendizaje en las respectivas educaciones para las que se forman.

En consonancia con lo expuesto, la integralidad del proceso de formación de los profesionales da respuesta a las exigencias del aprendizaje de conocimientos, del desarrollo intelectual y físico del estudiante, así como a la formación de sentimientos, cualidades y valores. Todo ello contribuye a dar cumplimiento, en particular, a los objetivos propuestos en cada nivel y tipo de institución docente, puesto que conduce a la adquisición e individualización de la experiencia histórico-social como proceso, al conocimiento desde una posición transformadora, con especial atención a las acciones colectivas que promueven la solidaridad y el aprender a vivir en sociedad.

La nueva política educativa propone una educación inclusiva, que supone revisar el compromiso y el alcance del proceso integrador, tratando de construir una escuela que responda no solo a las necesidades especiales de algunos educandos, sino a la de todos los educandos. Demanda un proceso de restructuración global de la escuela para responder desde la unidad (lejos de posturas fragmentarias) a la diversidad de necesidades de todos y cada uno de los educandos (Susinos & Parrilla, 2016).

Desarrollar escuelas con carácter inclusivo es un reto de la educación contemporánea. Se debe conocer la escuela a profundidad para reconocer los valores de la educación inclusiva y crear un ambiente de convivencia en la diversidad que fortalezca las estrategias para desarrollar aprendizajes válidos y personalidades equilibradas, respetuosas; condiciones necesarias para formar una ciudadanía responsable ante sí mismo y ante el mundo que les toca vivir a los individuos (Casanova, 2011).

Desde esta perspectiva, la formación del docente desde la concepción psicopedagógica se enfoca hacia la gestión del proceso educativo en función de las necesidades, en sus esferas de actuación: la institución, la familia y la comunidad; aborda aspectos relacionados con su contenido, modos de proceder en el proceso de intervención, teniendo en cuenta los propósitos, los métodos y los agentes de dicha intervención.

El presente trabajo tiene como objetivo preparar a los maestros de la Licenciatura en Educación Primaria en estrategias psicopedagógicas inclusivas que les permitan atender de manera efectiva a educandos con diversas necesidades educativas, evaluando sus capacidades para aplicar estrategias en el aula y su impacto en el aprendizaje y la inclusión de los educandos durante el curso escolar. Esta investigación gira en torno a las estrategias psicopedagógicas vinculadas a la preparación que presenta el maestro primario para el alcance de estándares de calidad en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Desarrollo

El reto para las instituciones de Educación Superior es convertirse en un espacio de encuentros, un escenario donde se reconozcan, se valore y se potencien las diferencias en la lengua, la religión, la cultura, el género, la situación de discapacidad y el nivel socioeconómico. Para lograrlo, en primer lugar, la institución debe reconocer las diferencias y aportar las acciones requeridas según las necesidades identificadas en cada caso.

La inclusión defiende una educación eficaz para todos, sustentada en que los centros educativos deben satisfacer las necesidades de la totalidad de los educandos, sean cuales fueren sus características físicas, psicológicas o sociales. Se trata entonces de que se pueda educar con éxito a la diversidad de su alumnado, y aportar en la reducción de la desigualdad e injusticia sociales, especialmente en las instituciones universitarias donde hasta ahora empieza a transitarse el camino hacia la inclusión educativa, la multiculturalidad y a reconocer allí la diversidad en todas sus expresiones.

El termino inclusión forma parte del vocabulario activo de los profesionales de la educación en la actualidad; sería un fracaso si no pasara de ser un término de moda, que, de hecho, marca, estigmatiza y etiqueta a los educandos, a partir del uso dado como vocablo. A menudo se escuchan frases como: en la matrícula de la escuela hay educandos incluidos”, y entonces cabe preguntar, ¿cuáles son los incluidos? y la respuesta se conoce antes de escucharla, los incluidos son los educandos con discapacidad intelectual o física, los que presentan trastornos de la conducta y en la comunicación, del espectro autista o discapacidades múltiples, que comparten los salones de clases con sus coetáneos en los centros regulares.

Inclusión educativa

En la actualidad, en el marco del perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación, se convoca a una apertura y un redimensionamiento en el alcance de la inclusión educativa, que la coloca en el amplio diapasón educacional que abarca la atención educativa a todo el universo de educandos. La educación inclusiva constituye un enfoque educativo basado en la valoración de la diversidad, como elemento enriquecedor del proceso de enseñanza aprendizaje y, en consecuencia, favorecedor del desarrollo humano. Su concepto es más amplio que el de integración, y parte de un supuesto destino, porque está relacionado con la naturaleza misma de la educación regular y de la escuela común.

La inclusión educativa orienta a todos los educandos en un único sistema escolar, proporcionando un currículo apropiado a sus intereses y necesidades, brindando los soportes para los estudiantes y profesores. La escuela inclusiva es una escuela para todos, que incluye la diversidad. Por lo que la nueva política educativa propone una educación inclusiva, que supone revisar el compromiso y el alcance del proceso integrador, tratando de construir una escuela que responda no solo a las necesidades especiales de algunos educandos, sino a las de todos los educandos. Demanda un proceso de restructuración global de la escuela para responder desde la unidad (lejos de posturas fragmentarias) a la diversidad de necesidades de todos y cada uno de los educandos.

La inclusión educativa es, por tanto, un proyecto político preocupado por el examen de las diferencias; un asunto que afecta todos los elementos de un sistema educativo; un proceso que debe garantizar la educación de calidad para todos los alumnos, independientemente de sus condiciones especiales de desarrollo, lo que constituye un reto a la profesionalidad, a la superación psicológica, pedagógica y didáctica de los colectivos docentes.

La inclusión educativa va evolucionando, pero existen docentes que carecen de capacidades cognitivas, psicológicas y habilidades para trabajar con educandos con discapacidad o manejar aulas inclusivas. Asimismo, fueron evidenciadas otras problemáticas como poca actitud y predisposición de los maestros a la inclusión educativa, falta de materiales educativos adecuados para los educandos con NEE, así como la edad avanzada de algunos docentes en las aulas, lo cual limita el dinamismo que debe tener para el manejo de los educandos NEE.

El reconocimiento del papel del maestro para la inclusión socio educativa hace evidente la necesidad de garantizar, desde su labor, la preparación para el asesoramiento de los docentes que laboran en la escuela regular inclusiva en la que se encuentran matriculados educandos con necesidades educativas especiales asociadas o no a discapacidad.

La educación inclusiva es una puerta abierta a los educandos con NEE  puesto que todos los educandos deben aprender en comunidad, y los docentes deben considerar las características físicas, funcionales, psicológicas y culturales de los educandos; sin embargo, los estilos de aprendizaje deben ser adaptados a los educandos con NEE, estas son atendidas a través de las buenas prácticas pedagógicas, incorporadas por acciones pedagógicas que respondan a las carencias de los infantes, motivando la participación y cooperación a través de la manipulación de materiales diversos que los educandos pueden hacer uso sin ningún tipo de exclusión.

La inclusión educativa es la lucha contra las desigualdades sociales, la exclusión y la segregación que anteriormente se vivían, al rechazar del sistema educativo a personas de clases sociales desfavorecidas, grupos culturales minoritarios, mujeres y personas con discapacidad. A partir de la Declaración de Salamanca, se proclamó que todos los niños(as) y jóvenes del mundo tienen derecho a la educación (UNESCO, 2021). Se emprendió entonces un movimiento social que se fundamenta en los derechos humanos, en la justicia, la equidad y la igualdad de oportunidades que todos los seres humanos poseen.

El diseño de procesos educativos que sitúen la inclusión como eje vital requiere la participación de muchos agentes sociales. La UNESCO (2021) concibe la educación como un factor de cohesión siempre y cuando considere la diversidad de las personas y de los grupos humanos evitando ser un factor de exclusión social (Calvo & Verdugo, 2012). La educación inclusiva se basa en un sistema de valores determinados que se acogen para poder poner en marcha el proceso de enseñar y aprender (Pegalajar & Colmenero, 2017). Supone, por tanto, un cambio de enfoque para acoger la flexibilidad que precisa la diferencia.

La filosofía de la inclusión educativa presupone el logro de una “educación eficaz para todos, sustentada en que las escuelas y las comunidades educativas deben satisfacer las necesidades de todos los alumnos, cualesquiera sean sus características personales, psicológicas o sociales” (Borges & Quintanal, 2022, p. 10). Es por ello, que la inclusión implica continuar congregando esfuerzos entre todos, es coordinar acciones interrelacionadas, “es acoger a todos los ciudadanos y proporcionales a cada uno de ellos el derecho inalienable de pertenecer a un grupo y de no ser excluido, es no separar, marginar o apartar” (Borges & Quintanal, 2022, p. 18).

Se coincide con estos autores quienes plantean que las políticas inclusivo-educativas fortalecen el tránsito hacia una verdadera educación en la diversidad y para ella, lo que se exige de todos, son cambios en la forma de interactuar, pensar, comprender y ofrecer oportunidades de aprendizaje, teniendo en cuenta la diversidad de necesidades de desarrollo y las diferencias de contextos. La inclusión educativa coadyuva al logro de la integración social de las personas.

Desde esta perspectiva, las escuelas de la Educación Primaria que tienen educandos incluidos en sus aulas deben estar en correspondencia con los principios de la política educativa cubana, de modo que se proyecten como escuelas abiertas a la diversidad, como instituciones flexibles que se ajusten a las exigencias de sus alumnos; que brinden atención diferenciada y variedad de opciones educativas, métodos y procedimientos que se adecuen a las necesidades y potencialidades de cada uno de ellos.

En este sentido, la educación inclusiva queda entendida como un proceso dinámico, abierto y flexible que reconoce y aprecia la diversidad en los niños, niñas y adultos sin hacer distinciones de ningún tipo. Incluir significa poner en marcha un sistema educativo basado en la diversidad, equidad y participación en un entorno ordinario (Calvo & Verdugo, 2012; Pegalajar & Colmenero, 2017; Bernal, & Rodríguez, 2021; UNESCO, 2021; Turcás, 2022).

Para la UNESCO (2021), la inclusión educativa significa desarrollar escuelas que atiendan a todos y todas, cualesquiera sean sus características o dificultades; por su parte, Pinargote y Bert (2024) la conciben como un conjunto de procesos que pretenden eliminar o disminuir las barreras que no permiten la participación de todos.

Las aulas poseen un papel decisivo en los procesos de inclusión, ya que son el lugar más representativo a la hora de acoger a los niños dentro de las escuelas. En particular, las aulas pueden ser consideradas como pequeñas comunidades en las que se le da la bienvenida a la diversidad y no hay cabida para las diferencias. Incluir a todos los educandos dentro de las aulas ordinarias es posible, siempre que existan educadores que realicen el esfuerzo de acogerlos e integrarlos. Es de vital importancia que los adultos y todos los pertenecientes a la comunidad educativa no opten por la vía fácil de la exclusión, sino que busquen soluciones para llegar a conseguir una inclusión total.

Estrategias psicopedagógicas

Cuando se habla de estrategias psicopedagógicas se entiende que es el camino utilizado que escoge el docente para promover las condiciones propicias para las diferentes situaciones de aprendizaje, como la identificación e intervención en las dificultades de aprendizaje y el incremento de los procesos motivacionales para alcanzar las metas que se establecen en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Para que los docentes asuman el proceso de enseñanza aprendizaje es vital conocer y haber experimentado las estrategias psicopedagógicas; en todo caso, debe ser actualizado o capacitado en el desarrollo de las habilidades comunicativas tanto orales como escritas y poder abordar todas las situaciones de aprendizajes a las que el canal de mediación se desarrolla por la comunicación (Posso & Barba, 2023).

En su desempeño, cada docente requiere del dominio de las herramientas necesarias, para convertirse en comunicador competente; por lo tanto, la adquisición de una competencia comunicativa, entendida como un saber hacer en situaciones concretas requiere la aplicación de conocimientos, habilidades y actitudes que se fortalezcan por la mediación de las estrategias psicopedagógicas, entendidas como el conjunto de métodos, técnicas y recursos que asume características de la didáctica en el arte de la adaptación del contenido para la mediación del saber que se propone enseñar en el proceso de enseñanza.

En el contexto pedagógico “la estrategia establece la dirección inteligente, desde una perspectiva amplia y global, de las acciones encaminadas a resolver los problemas detectados en un determinado segmento de la actividad humana” (Martínez et al., 2020, p. 40). La estrategia tiene carácter educativo porque contiene y trasciende lo didáctico, enfatiza en los cambios cognitivos y afectivos de los sujetos, concibe las relaciones interpersonales entre los participantes como un aspecto clave y se orienta a la transformación del objeto de la investigación a partir del desarrollo de configuraciones de la dinámica formativa con soporte en las funciones: orientadora, ejecutora y reguladora, propias de los procesos educativos.

Las estrategias psicopedagógicas están dirigidas a la mejoría de las capacidades físicas y psíquicas con los recursos que ofrece el elemento psicológico y la utilización de las herramientas pedagógicas, adaptando las necesidades de los educandos y profesores a las condiciones individuales y sociales donde se desenvuelven. Martínez et al. (2020) manifiestan que las estrategias psicopedagógicas son un conjunto de herramientas y técnicas enfocadas a los estudiantes y docentes en su proceso de aprendizaje, para desarrollar sus destrezas, habilidades e interpretaciones en el momento de presentar tareas o proyectos de estudio.

Cuando se habla de estrategia psicopedagógica se entiende que es el camino utilizado que escoge el docente para promover las condiciones propicias para las diferentes situaciones de aprendizaje, como la identificación e intervención en las dificultades de aprendizaje y el incremento de los procesos motivacionales para alcanzar las metas que se establecen en el proceso de enseñanza aprendizaje. Al decir de García et al. (2022)

 La formación psicopedagógica, alude a la aprehensión y aplicación de conocimientos pedagógicos y psicológicos en la comprensión y transformación de los problemas típicos del desarrollo personal y social; aporta a una visión de proceso en movimiento que se optimiza desde el desempeño profesional y se concibe como una configuración de saberes: conocimientos, las habilidades pedagógico-profesionales y los valores. (p. 55)

Sin embargo, en investigaciones realizadas por Rojas et al. (2021), Hernández et al. (2022), García et al. (2022); Espín et al. (2023) y Pinargote y Bert (2024) en torno a la formación psicopedagógica continua, han identificado problemáticas que, en su gran mayoría, coinciden. Refieren que los docentes, aun cuando cuentan con cierta experiencia, perciben tener solo conocimientos elementales conceptuales acerca de la atención a la diversidad estudiantil y de los principios del diseño universal del aprendizaje, consideran poseer limitados conocimientos de las formas de atención a la diversidad educativa, así como insuficiencias en la determinación de necesidades y potencialidades de los educandos. Al respecto Cóndor et al. (2021) afirman que la estrategia psicopedagógica es “un proceso de ayuda continua dirigido a todas las personas, en lo personal, social, académico, intelectual y cognoscitivo, con una finalidad de prevención y desarrollo. Es una disciplina que se encarga de la personalización de los procesos educativos” (p. 71).

Las estrategias psicopedagógicas son las actividades que aplican los psicólogos, psicopedagogos, pedagogos en los contextos educativos donde ofrecen sus servicios, teniendo como objetivo mejorar la calidad de los procesos de enseñanza – aprendizaje y, por ende, mejorar la forma de vida de cada uno de los estudiantes. Toda intervención psicopedagógica tiene una contribución positiva en el campo educativo, ya que aporta estrategias específicas que dan soluciones concretas, realistas y se adaptan de una manera eficiente a cada una de las situaciones presentadas en el campo educativo, pueden ser de ámbito preventivo o correctivo.

Por otro lado, la psicopedagogía tiene como objetivo general mejorar la calidad educativa de las instituciones mediante la presencia de estrategias que conlleven a la solución de los problemas presentados de acuerdo con las necesidades individuales y grupales de los estudiantes, sin dejar de lado el contexto. Las estrategias están compuestas por actividades preventivas o correctivas de acuerdo con el empleo de los docentes, optimizando el rendimiento escolar, pensamiento cognitivo, afectivo y social.

Es necesario que en las instituciones educativas se forme un centro docente donde la participación de los profesores vaya de la mano con un profesional psicopedagogo; además, se necesita la presencia de un plan de trabajo, que tenga objetivos alcanzables, donde se detallen de manera explicativa y temporizada, que ayuden al crecimiento del desarrollo educativo y a todos los actores que pertenecen al campo educativo. La psicopedagogía busca optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje contribuyendo a una orientación integral a la comunidad educativa mediante la aplicación adecuada de métodos y recursos didácticos, estos facilitarán el desarrollo y construcción de conocimientos en base a las limitaciones o competencias de los estudiantes.

En la actualidad se requiere con urgencia detectar las fallas más relevantes y específicas en la disciplina psicopedagógica de los docentes, de esta manera se podrá intervenir para encontrar posibles y viables soluciones para que el aprendizaje sea inclusivo y equitativo. Sin dudas en el sistema educativo actual, el docente se convierte en un orientador, a partir de su función relacionada con la responsabilidad y el rol que asume en la atención a los niños y adolescentes, no solo para proporcionarle la asistencia que requieren, sino que participa en el proceso educativo en función del seguimiento y evaluación para potenciar su desarrollo, a partir del diagnóstico psicopedagógico (Rojas et al., 2018, p. 269).

El docente juega un papel muy importante en la formación y adquisición de conocimientos, pues, es quien a primera impresión puede elaborar una evaluación diagnóstica y exploratoria para poder iniciar un proceso de intervención psicopedagógica individualizada, razón por la cual se requiere del maestro un compromiso profesional para el desarrollo de las habilidades escolares.

La constante transformación del individuo producto de las mismas exigencias del contexto produce un nuevo estímulo, generando una modificación en los esquemas mentales que ya existían, esto se produce con el fin de adaptarse a la nueva situación. Por ello, la Asimilación y Acomodación son procesos que surgen a lo largo de toda la vida del ser humano desde la etapa de la niñez hasta la adultez, en que las estructuras mentales irán cambiando según la necesidad y el contexto.

Es preciso manifestar que la educación inclusiva debe tener estrategias y recursos necesarios para aplicar con éxito en el reto de una educación inclusiva e incluyente, ofreciendo a los niños docentes preparados desde una formación integral psicopedagógica que pueda atender las habilidades diferentes, considerando que la educación es un derecho de todo individuo. Por lo que es necesario que los docentes utilicen herramientas eficientes para la evaluación de los niños con discapacidad en las que se pueda evaluar de manera eficaz el lenguaje y la comunicación de los niños con limitaciones visuales o problemas de lenguaje; asimismo, es necesario que los docentes manejen técnicas psicopedagógicas que puedan fortalecer las etapas de desarrollo cognitivo y social.

Es singular el uso y aplicación de las estrategias, estas van con el fin individualizado del desarrollo de destrezas cognitivas, comunicativas en lo oral y escrito. Como toda estrategia, lleva un carácter educativo donde debe seguir un proceso de planificación, adaptabilidad del proceso pedagógico y psicopedagógico. El personal docente está urgido de la preparación permanente, ya que los sistemas educativos actuales están quedando rápidamente desfasados con respecto a las necesidades planteadas por una sociedad en un cambio vertiginoso. Es indudable que, en la satisfacción de estas demandas, juega un papel esencial la forma de ejercer la profesión del maestro. Al respecto se ha expresado que el maestro es, sin dudas, uno de los protagonistas principales de estos tiempos en la escuela primaria para asumir las nuevas exigencias del proceso educativo.

Es por ello que la preparación del docente constituye una exigencia para el perfeccionamiento de su práctica profesional. Las políticas educativas enaltecen la importancia de la formación docente no solo como una acción necesaria, sino como una función profesional que condiciona la eficacia del proceso. En este ámbito, la preparación supone la identificación de los objetivos y necesidades de formación, la estimulación de una actitud activa en la elaboración de estrategias educativas como opción pedagógica que le atribuya unidad y coherencia al trabajo colectivo en sus áreas de actuación, desde un enfoque psicopedagógico a los problemas que se presentan en el ámbito educativo.

Conclusiones

La formación continua del Licenciado en Educación Primaria en contextos inclusivos es un pilar fundamental para garantizar una educación equitativa y de calidad para todos los educandos. Es crucial que los docentes desarrollen competencias que les permitan comprender y atender la diversidad en sus aulas. Las estrategias psicopedagógicas, como la capacitación en diversidad, la mentoría colaborativa y el uso de tecnologías adaptativas, son esenciales para empoderar a los maestros en su práctica diaria.

Al fomentar un entorno de aprendizaje inclusivo, donde se valoren las diferencias individuales y se promueva la empatía, se contribuye no solo al desarrollo académico de todos los educandos, sino también a su bienestar emocional y social. Es importante seguir investigando el impacto de estas estrategias y el papel que juegan las políticas educativas en su implementación efectiva. Solo así se podrá avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva que respete y celebre la diversidad.

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