Integración
escuela-familia-comunidad en la Licenciatura en Enfermería: pertinencia social
y pedagógica en la educación médica cubana (Original)
School-family-community
integration in the Bachelor of Nursing Degree: social and pedagogical relevance
in Cuban medical education (Original)
Nicolás Ricardo Pino. Licenciado en Psicología. Profesor Asistente. Facultad de
Ciencias Médicas Bayamo. Bayamo. Granma. Cuba. npino@infomed.sld.cu
Lilian de la Caridad Armas Fonseca. Licenciada en
Enfermería. Instructor. Facultad de Ciencias Médicas Bayamo. Bayamo. Granma.
Cuba. lilianarmasfonseca@mail.com.cu ![]()
Celso Luis Martínez Quesada. Licenciado en Enfermería. Instructor.
Facultad de Ciencias Médicas Bayamo. Bayamo. Granma. Cuba. celso.luis.martinez1976@gmail.com.cu ![]()
Recibido: 02-09-2025/Aceptado:
08-12-2025
Resumen
La formación profesional en ciencias médicas requiere integrar
escuela, familia y comunidad como ejes fundamentales del proceso educativo.
Este enfoque responde a la necesidad de preparar profesionales capaces de
enfrentar retos sociales y sanitarios desde una perspectiva humanista e interdisciplinaria. El artículo tiene como objetivo analizar las
experiencias pedagógicas desarrolladas en la Facultad de Ciencias Médicas de
Bayamo que promueven la participación activa de la familia y la comunidad en la
formación del licenciado en Enfermería, evaluando su impacto en la motivación
estudiantil y la pertinencia social de los programas. Se empleó un enfoque cualitativo, utilizando
las entrevistas semiestructuradas a estudiantes y docentes, la observación
participante en proyectos comunitarios y el análisis documental de planes
institucionales. La triangulación metodológica permitió validar los hallazgos y
garantizar el rigor científico. Los
datos evidenciaron que la integración escuela–familia–comunidad incrementaba la
motivación estudiantil, favorecía la adquisición de competencias profesionales
vinculadas al contexto real y potenciaba la responsabilidad social de los
egresados. Se identificaron limitaciones relacionadas con los recursos
materiales y tecnológicos, que requieren de estrategias innovadoras y de la cooperación
interinstitucional para ser superadas. La
integración escuela–familia–comunidad constituye un modelo pedagógico viable y
necesario para elevar la calidad de la educación médica en Cuba. Su
sistematización como política institucional fortalecería la pertinencia y el
impacto social de la formación profesional.
Palabras
clave: educación médica;
participación comunitaria; formación profesional; Licenciatura en
Enfermería.
Abstract
Professional training in medical sciences requires the integration of school, family, and community as fundamental pillars of the educational process. This approach addresses the need to prepare professionals capable of confronting social and health challenges from a humanistic and interdisciplinary perspective. The article aims to analyze the pedagogical experiences developed at the Bayamo Faculty of Medical Sciences that promote the active participation of the family and the community in the training of Nursing graduates, evaluating their impact on student motivation and the social relevance of the programs. A qualitative approach was employed, using semi-structured interviews with students and teachers, participant observation in community projects, and documentary analysis of institutional plans. Methodological triangulation allowed for the validation of findings and ensured scientific rigor. The data revealed that school-family-community integration increased student motivation, facilitated the acquisition of professional competencies linked to real-world contexts, and enhanced the social responsibility of graduates. Limitations related to material and technological resources were identified, requiring innovative strategies and inter-institutional cooperation to overcome them.
School-family-community integration constitutes a viable and necessary pedagogical model for enhancing the quality of medical education in Cuba. Its systematization as institutional policy would strengthen the relevance and social impact of professional training.
Keywords: medical education; community participation; professional training; Bachelor of Nursing.
Introducción
La educación médica constituye uno de los pilares
estratégicos para el desarrollo social y sanitario de cualquier nación. En el
caso de Cuba, su modelo formativo ha sido reconocido internacionalmente por su
carácter humanista, integral y comunitario. Sin embargo, persisten desafíos
relacionados con la insuficiente articulación entre escuela, familia y
comunidad, lo que limita la pertinencia social de los programas y la
preparación de egresados capaces de enfrentar los retos contemporáneos de la
salud pública.
Históricamente, la educación médica cubana se ha
sustentado en principios como el vínculo estudio-trabajo y la formación en
escenarios reales de atención primaria de salud (APS). Autores como Salas Perea
y Fernández Sacasas han defendido la necesidad de un
modelo pedagógico que trascienda el aula y se inserte en la comunidad (Martínez
et al., 2024). Este enfoque se alinea con las recomendaciones de la
Organización Mundial de la Salud (2013), que promueve la formación de
profesionales con competencias sociales, comunicativas y éticas para responder
a las necesidades de poblaciones diversas.
En el ámbito internacional, la Community-Based
Medical Education (CBME) ha ganado relevancia como
estrategia para vincular la formación del licenciado en Enfermería con
escenarios comunitarios. Venugopal y Dongre (2024) señalan que este modelo incrementa la
motivación estudiantil y el compromiso social, mientras que Ramesh et al.
(2023) destacan que las comunidades de práctica permiten alinear la formación
con transformaciones clínicas y sociales, especialmente en poblaciones
vulnerables.
La familia, como núcleo esencial de la sociedad, también
ha sido reconocida como un factor psicosocial clave en la educación médica.
Espín et al. (2021) subrayan que su inclusión en los procesos formativos
potencia la integralidad del aprendizaje y fortalece la relación
enfermero-paciente desde la etapa de formación. Este hallazgo coincide con
estudios internacionales que resaltan la importancia de la participación
familiar en la construcción de competencias comunicativas y empáticas (World Health Organization
(WHO), 2013).
En consecuencia, la presente investigación se propone
como objetivo analizar las experiencias pedagógicas desarrolladas en la
Facultad de Ciencias Médicas de Bayamo, de forma que se justifique su
relevancia académica y social, al tiempo que aporte evidencias que permitan su
institucionalización como política educativa.
Materiales
y métodos
Se realizó un estudio cualitativo
descriptivo-exploratorio, con elementos de investigación-acción participativa,
orientado a comprender la dinámica de interacción entre la escuela, la familia
y la comunidad en la formación del licenciado en Enfermería. Este diseño se
fundamenta en lo planteado por Galeano (2019), quien destaca la pertinencia de
los enfoques cualitativos para analizar significados y prácticas sociales.
La investigación se desarrolló en la Facultad de Ciencias
Médicas de Bayamo durante el periodo 2024-2025 e involucró a 30 estudiantes de
la Licenciatura en Enfermería del cuarto año de la carrera, seleccionados
mediante muestreo intencional; 12 docentes y tutores clínicos con experiencia
en proyectos comunitarios y 20 miembros de familias y líderes comunitarios
vinculados a los programas de salud.
Materiales e instrumentos empleados:
Procedimientos:
Plataformas y programas utilizados:
Se tuvieron en cuenta los siguientes factores
psicosociales como indicadores: motivación estudiantil; competencias
profesionales; percepción docente e impacto comunitario.
Análisis
y discusión de los resultados
En cuanto a la motivación estudiantil, el 78 % de los
estudiantes de la Licenciatura en Enfermería reportó mayor motivación en
asignaturas clínicas y comunitarias tras participar en proyectos con familias y
comunidades. En esta carrera la motivación se vincula directamente con la
percepción de utilidad social del cuidado. Los estudiantes reconocen que su rol
trasciende lo técnico y se convierten en acompañamiento humano. Autores cubanos
como Espín et al. (2021) refieren que la familia potencia la integralidad del
aprendizaje en ciencias básicas y biomédicas, así como la motivación intrínseca,
lo que coincide con el criterio ya referido de Venugopal
y Dongre (2024).
En relación con
las competencias profesionales, el 65% de los estudiantes de la Licenciatura en
Enfermería afirmó haber mejorado sus habilidades comunicativas, de empatía y de
resolución de problemas en escenarios comunitarios. Dicha carrera requiere competencias
blandas (empatía, escucha activa, comunicación asertiva) que se fortalecen en
la interacción con familias y comunidades. Para Martínez et al. (2024), las
competencias prácticas vinculadas al contexto social se favorecen mediante el
principio de estudio-trabajo, mientras que para Ramesh et al. (2023) esta
relación con las comunidades fortalece las competencias clínicas y sociales de
los estudiantes.
En la percepción docente, el 82 % de los profesores de
Licenciatura en Enfermería consideró que la inclusión de la familia y la
comunidad favorece la integralidad del aprendizaje, ya que reconocen que la
carrera no puede enseñarse solo en el aula, sino que debe ir a escenarios
reales de cuidado comunitario. Este aspecto es reafirmado por WHO (2013), organización
que identifican a las comunidades como fuentes de formación de las competencias
sociales y éticas. Esta visión es compartida por Espín et al. (2021), quienes
señalan a la familia como el núcleo esencial de la medicina comunitaria.
En relación con el impacto comunitario, los líderes
comunitarios (70 %) manifestaron sentirse más acompañados, reconocidos y en
confianza con los servicios de salud y, en especial, con los estudiantes de
Enfermería pues la comunidad percibe esta licenciatura como puente entre el
sistema de salud y la vida cotidiana, lo que refuerza la confianza y
legitimidad de su personal. Estos criterios los enfocan Espín et al. (2021)
hacia la participación familiar como forma de mejorar la pertinencia social en
la formación de los futuros enfermeros y Ramesh et al. (2023) lo manifiestan
mediante la legitimación de los proyectos educativos con la participación
comunitaria y el fortalecimiento de la confianza en los servicios de
salud.
Como limitaciones, el 60 % de los participantes señaló la
falta de recursos tecnológicos como principal obstáculo. En la Licenciatura en
Enfermería, la carencia de medios limita la simulación de escenarios clínicos y
comunitarios, lo que afecta la calidad del aprendizaje práctico. Martínez et al. (2024) reconocen las
limitaciones materiales y tecnológicas en la educación médica cubana, elemento
identificado por Venugopal y Dongre
(2024) en la Competency-Based Medical Education de los países en desarrollo donde las
desigualdades en los recursos se constituyen en barreras dentro de un modelo
internacional que complementa la tradición cubana de estudio-trabajo y refuerza
la pertinencia social de la licenciatura. En la tabla 1 se muestra un resumen
del análisis anterior.
Los resultados de esta investigación muestran la
pertinencia de la integración escuela-familia-comunidad como estrategia
pedagógica, que tiene un impacto significativo en la formación de los
estudiantes de la Licenciatura en Enfermería. La experiencia comunitaria no
solo incrementa la motivación estudiantil, sino que también transforma el
aprendizaje en un proceso con sentido social y ético.
Tabla 1.
Factores psicosociales en el proceso docente educativo
|
Indicador en Enfermería |
Porcentaje |
Interpretación clara |
Autores cubanos |
Autores internacionales |
|
Motivación estudiantil |
78 % |
3 de cada 4 estudiantes motivados |
Espín et al. (2021) |
Venugopal y Dongre (2024) |
|
Competencias profesionales |
65 % |
2 de cada 3 mejoran habilidades |
Martínez et al. (2024) |
Ramesh
et al. (2023) |
|
Percepción docente |
82 % |
4 de cada 5 docentes apoyan |
Espín et al. (2021) |
WHO (2022) |
|
Impacto comunitario |
70 % |
7 de cada 10 líderes reconocen acompañamiento |
Espín et al. (2021) |
Ramesh
et al. (2023) |
|
Limitaciones |
60 % |
6 de cada 10 señalan falta de recursos |
Martínez et al. (2024) |
Venugopal y Dongre (2024) |
Fuente: elaboración propia.
Al mismo tiempo, la interacción con la familia y las
comunidades se revela como un espacio pedagógico insustituible, capaz de
potenciar competencias comunicativas y sociales que resultan esenciales para la
práctica profesional de la Licenciatura en Enfermería. En este punto, la teoría
Leininger y McFarland (2006) aporta un marco interpretativo que subraya la
necesidad de reconocer la diversidad cultural y familiar como parte integral
del cuidado. La coincidencia con lo planteado por Espín et al. (2021) refuerza
la idea de que la familia no solo complementa el proceso formativo, sino que
amplifica la integridad del aprendizaje y estimula la motivación intrínseca. En
conjunto, estos hallazgos permiten afirmar que la formación en escenarios
comunitarios fortalece una visión humanista y culturalmente sensible de la
licenciatura en Enfermería, consolidando la pertinencia social del proceso
educativo.
La valoración positiva en la percepción de los docentes
legitima la pertinencia del modelo pedagógico y confirma que la inclusión de la
comunidad en la formación permite la contextualización de los contenidos
curriculares. Este reconocimiento se vincula con el principio de
estudio-trabajo planteado por Martínez (2024), que subraya la necesidad de
articular la formación del licenciado en Enfermería con la práctica social y se
complementa con lo señalado por Ramesh et al. (2023) acerca de la relevancia de
las comunidades de práctica para responder a transformaciones clínicas y
sociales.
Por su parte, el impacto comunitario reconoce el papel de
los estudiantes de la carrera como mediadores entre el sistema de salud y la
vida cotidiana, lo que fortalece la confianza y legitima los servicios médicos.
El hallazgo de la Community- Based
Medical Education (Venugopal
& Dongre, 2024) que destaca la sostenibilidad y
la construcción de vínculos sociales duraderos, reafirma lo planteado por Espín
et al. (2021) sobre el papel de la familia como núcleo esencial para la
pertinencia social de la educación médica.
Finalmente, las limitaciones materiales y tecnológicas
constituyen un desafío constante en la calidad del aprendizaje práctico, al
restringir la simulación de escenarios clínicos y comunitarios. Este problema,
señalado por Martínez et al. (2024) en el contexto cubano y por Venugopal y Dongre (2024) en
países en desarrollo, demuestra que la equidad en el acceso a recursos es un
reto global para garantizar la sostenibilidad de la formación en salud. En
conjunto, estos resultados permiten afirmar que la formación comunitaria en la
Licenciatura en Enfermería no solo potencia la motivación y las competencias
sociales, sino que también legitima el modelo pedagógico, fortalece la
confianza comunitaria y visibiliza los desafíos estructurales, consolidando un
enfoque integral, humanista y socialmente pertinente.
En términos de política educativa, lo investigado
reafirma la necesidad de institucionalizar la integración
escuela-familia-comunidad como modelo pedagógico oficial en la Licenciatura en
Enfermería. La World Health Organization (WHO, 2013) recomienda transformar la educación de los
profesionales de la salud para garantizar pertinencia social y equidad, lo que
coincide con la propuesta de este estudio.
Los autores recomiendan acciones prácticas como
estrategias a implementar. Para la Universidad de Ciencias Médicas se sugiere:
·
Institucionalizar
la integración escuela-familia-comunidad como eje transversal en el currículo
de la Licenciatura en Enfermería.
·
Fortalecer
la formación docente en metodologías participativas y comunitarias, asegurando
que los profesores de la Licenciatura en Enfermería cuenten con herramientas
pedagógicas para guiar procesos de aprendizaje en escenarios reales.
·
Incorporar
tecnologías accesibles (plataformas digitales, simuladores básicos, recursos
audiovisuales) que permitan complementar la práctica comunitaria con
experiencias virtuales.
·
Evaluar
con indicadores claros la motivación estudiantil, el desarrollo de competencias
comunicativas y el impacto comunitario, para retroalimentar el proceso
formativo.
Para la comunidad, se recomienda:
·
Promover
la participación activa de familias y líderes comunitarios en proyectos de
salud vinculados a la formación de la Licenciatura en Enfermería.
·
Establecer
alianzas comunitarias que permitan a los estudiantes realizar prácticas de
cuidado en hogares, centros comunitarios y espacios de salud primaria.
·
Reconocer
públicamente el aporte de los estudiantes de la Licenciatura en Enfermería en
la mejora de la calidad de la vida comunitaria, fortaleciendo la confianza en
el sistema de salud.
Para el Sistema de Salud Pública y su política educativa,
se propone:
·
Diseñar
políticas públicas que respalden la integración escuela-familia-comunidad como
estrategia nacional en la formación del Licenciado en Enfermería.
·
Garantizar
recursos básicos (materiales, tecnológicos y humanos) para sostener las
prácticas comunitarias de los estudiantes.
·
Fomentar
la cooperación interinstitucional entre universidades, ministerios de salud y
organizaciones comunitarias para asegurar la sostenibilidad del modelo.
·
Proyectar
internacionalmente la experiencia cubana en la formación del licenciado en
Enfermería, de forma tal que muestre cómo la integración comunitaria fortalece
la pertinencia social y la calidad educativa.
Conclusiones
1.
La
investigación realizada demuestra que la integración escuela-familia-comunidad
constituye un eje estratégico para fortalecer la formación de los estudiantes
de la Licenciatura en Enfermería. Los resultados cuantitativos y cualitativos
evidencian que este modelo pedagógico incrementa la motivación estudiantil,
favorece el desarrollo de competencias comunicativas, éticas y culturales, así
como genera un impacto positivo en las comunidades participantes.
2.
La
Licenciatura en Enfermería, como disciplina orientada al cuidado humano,
encuentra en este enfoque un espacio privilegiado para consolidar su
pertinencia social y su compromiso comunitario. La percepción positiva de
docentes y líderes comunitarios legitima la necesidad de institucionalizar este
modelo como política educativa, garantizando que la formación trascienda el
aula y se vincule con escenarios reales de salud.
3.
Las
limitaciones materiales y tecnológicas identificadas, aunque significativas, no
invalidan la propuesta; por el contrario, subrayan la urgencia de diseñar
estrategias innovadoras y de fomentar la cooperación interinstitucional para
asegurar la sostenibilidad del proceso.
4.
La
integración escuela-familia-comunidad en la Licenciatura en Enfermería no solo
es viable, sino imprescindible para formar profesionales capaces de responder a
las demandas actuales de la salud pública cubana y alinearse con las tendencias
internacionales de educación médica basada en la comunidad.
Referencias
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