Apuntes teóricos sobre la cultura científica en los
profesores de Secundaria Básica (Revisión)
Theoretical
notes on scientific culture in Secondary School Teachers (Review)
Lesyanis Almirall Vázquez. Licenciada en Educación en la
especialidad de Profesor General Integral. Dirección General de Educación. Río
Cauto. Granma. Cuba.
Yanelis de la Caridad Pompa Montes de Oca. Licenciada en Educación, Español-Literatura. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor
Titular. Centro Universitario Municipal Río Cauto. Río Cauto. Granma. Cuba. pompayanelis@gmail.com
Daimiris Ramírez Montes de Oca. Licenciada en Educación Primaria.
Dirección General de Educación. Río Cauto. Granma. Cuba. montesdeocaramirezdaimiris@gmail.com ![]()
Mariolys Ramírez Balcera.
Licenciada en Educación Preescolar. Instructor. Centro Universitario Municipal Río Cauto. Río Cauto. Granma.
Cuba. mramirezb@udg.co.cu ![]()
Recibido: 18-07-2025/Aceptado:
12-09-2025
Resumen
Son varias las razones que demuestran la importancia de
convertir la cultura científica en parte esencial de la educación general y la
necesidad de un enfoque integral que promueva la formación científica de los
docentes para garantizar una educación de calidad. Teniendo en cuenta lo
anterior, este artículo se propuso reflexionar acerca de los aspectos teóricos
del desarrollo de la cultura científica en los docentes, particularmente en la
enseñanza Secundaria Básica. Para ello se analizaron los desafíos
epistemológicos, pedagógicos y socioculturales enfrentados por los docentes,
así como las propuestas formativas que buscaban fortalecer su cultura
científica. El estudio fue posible gracias al empleo de
métodos del nivel teórico que permitieron recopilar, interpretar, procesar y
sistematizar la información para arribar a conclusiones. Se analizó la necesidad de que los profesores, a partir de
su formación continua, adquirieran una sólida cultura científica y así
enfrentaran con calidad los desafíos educativos, acorde a las necesidades y
exigencias sociales y con atención a la evolución constante de la ciencia y la
técnica. Se revisaron estudios previos que exploraban estrategias efectivas
para fomentar la cultura científica en el cuerpo docente de Secundaria Básica,
así como sus beneficios en el proceso educativo. En el artículo se examinaron,
además, la importancia de la adquisición de las competencias necesarias para
fomentar esta cultura y las estrategias para el desarrollo profesional de los
docentes desde la formación continua.
Palabras clave: cultura científica; docentes; Secundaria Básica; formación continua.
Abstract
There are several reasons that demonstrate the importance of making scientific culture an essential part of general education and the need for a comprehensive approach that promotes the scientific training of teachers to guarantee a quality education. Considering the above, this article aimed to reflect on the theoretical aspects of developing scientific culture in teachers, particularly in Lower Secondary Education. To this end, the epistemological, pedagogical, and sociocultural challenges faced by teachers were analyzed, as well as the training proposals that sought to strengthen their scientific culture. The study was made possible by the use of theoretical-level methods that allowed for the collection, interpretation, processing, and systematization of information to reach conclusions. The analysis highlighted the need for teachers, through their continuous training, to acquire a solid scientific culture in order to effectively meet educational challenges, in line with social needs and demands, and with attention to the constant evolution of science and technology. Previous studies exploring effective strategies to foster scientific culture among the Lower Secondary Education teaching staff, as well as its benefits in the educational process, were reviewed. The article also examined the importance of acquiring the necessary competencies to foster this culture and the strategies for the professional development of teachers through continuous training.
Keywords: scientific culture; teachers; Secondary Education; continuous training.
Introducción
La educación en ciencias es fundamental para el
desarrollo del pensamiento crítico y la toma de decisiones en la sociedad
actual. La ciencia impregna casi todos los acontecimientos. Por ello, el
conocimiento científico debe ser, en la actualidad, parte esencial del saber de
las personas. En este sentido la escuela ocupa un lugar significativo pues se
encarga de la enseñanza, educación y preparación del hombre para la vida.
La educación Secundaria Básica, en particular, representa
un período significativo en el desarrollo académico y personal de los
estudiantes. Durante estos años, los jóvenes comienzan a formar su identidad, a
cuestionar el mundo que les rodea y a desarrollar habilidades críticas que
influirán en su futuro. En este contexto, la figura del docente es fundamental,
no solo como transmisor de conocimientos, sino como guía y facilitador del
aprendizaje.
La adquisición de una cultura científica por parte de los
docentes en este nivel educativo, se convierte en un elemento esencial para
fomentar el pensamiento crítico y la curiosidad intelectual en sus alumnos. Los
profesores de Secundaria Básica desempeñan un papel importante en la formación
de una cultura científica en sus estudiantes, sin embargo, muchos enfrentan
desafíos en su propia comprensión y aprecio por la ciencia, lo que limita la
capacidad para inspirar a sus alumnos.
El desarrollo de la cultura
científica les permite a los docentes transformar la realidad pedagógica en la que participan, así como concebir
una Secundaria Básica donde lo instructivo y lo educativo respondan a las
necesidades de sus estudiantes y a las exigencias sociales en que estos se
desarrollan.
El profesor debe mostrar un
determinado nivel teórico, cultural y de capacidad metodológica para enfrentar
las tareas profesionales con creatividad. Debe ser capaz de integrar, en el
proceso docente-educativo, lo cognitivo y lo afectivo-motivacional sobre la
base de conocimientos adquiridos desde las ciencias. En este sentido, es necesario que los profesores cuenten
con los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para abordar de
manera efectiva los contenidos científicos y promover el pensamiento crítico y
la curiosidad en sus educandos.
Este es un tema actual que requiere profundos análisis. Entre algunos de
los estudios más recientes, se encuentran los realizados por investigadores como Torres et al. (2014), Rodríguez (2017), Vilá (2017),
Basulto (2021), Díaz-Canel y Delgado (2021), Martínez (2022), Moreira et al.
(2022), López (2023), Castillo et al. (2023) y Castro y Reyes (2025). Estos coinciden en analizar la
necesidad de la formación continua de los docentes, refieren que esta es
esencial para fomentar una cultura científica en las aulas.
Con la utilización de métodos como el de revisión de
documentos, el histórico-lógico, el inductivo-deductivo y el
analítico-sintético, se resumen los elementos más significativos que emanaron
de las consultas a las fuentes documentales. La sistematización en el estudio
del tema permitió profundizar en los aspectos teóricos que lo conformaron y dar
cumplimiento al objetivo del artículo, el cual se centra en reflexionar sobre
los aspectos teóricos del desarrollo de la cultura científica en los docentes, en
particular los de la enseñanza Secundaria Básica.
Desarrollo
La cultura científica incluye el conocimiento científico,
así como-- la comprensión de conceptos, teorías y principios. Tiene en cuenta
la metodología científica, al referirse a la familiaridad con el método de esta
misma naturaleza y su aplicación en la investigación. De igual manera, aprecia
las actitudes hacia la ciencia al valorarla como herramienta para entender el
mundo y resolver sus problemas.
En este sentido, la adquisición de una cultura científica
les permite a los docentes fomentar el pensamiento crítico para enseñar a sus
alumnos a cuestionar la información, a evaluar evidencias y a desarrollar
argumentos basados en datos. Rodríguez (2017) establece que la investigación
debe ser un componente esencial en la formación inicial del docente para
desarrollar una cultura científica que promueva metodologías activas en el
aula.
Al decir de Torres et al. (2014), la formación del
profesorado es un proceso complejo que asumen las instituciones educativas
superiores, el cual debe responder a las necesidades de la sociedad y como
principal actor define al docente, quien, por lo general, resulta el encargado
de implementa la innovación educativa en el aula. Todo cambio depende de lo que
piense y haga este en el espacio educativo, por lo que su desarrollo
profesional es fundamental para la mejora de la escuela. Dicho proceso debe
contar con competencias que les permitan a los docentes desempañarse de manera
efectiva en su trabajo, aplicar la información científica a la resolución creativa de
problemas en su ejercicio profesional, mantener la curiosidad por innovar en su
práctica educativa y mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
Un docente con cultura científica puede mostrar a los
estudiantes cómo aplicar el pensamiento científico en diversas áreas del
conocimiento. Debe promover la curiosidad y la creatividad. La ciencia es un
campo en constante evolución que requiere innovación y los docentes que la
valoran pueden inspirar a sus estudiantes a ser curiosos y creativos en su
aprendizaje. De igual manera, la ciencia juega un papel importante en la
comprensión de problemas sociales, ambientales y gubernamentales. Tanto Díaz-Canel
y Delgado (2021) como Rodríguez y Núñez (2021) plantean que:
Los
gobiernos deben propiciar el uso más eficiente de las condiciones de sus
factores de producción, generar los mayores valores promedios de eficiencia y productividad;
con políticas que los propicien, con un enfoque sistémico, mayor capacidad
innovadora, la satisfacción de la demanda con calidad, eficacia, salud,
educación y capacitación de la fuerza de trabajo con oportunidades para todos.
En Cuba, desde el triunfo de la Revolución se prioriza el desarrollo social con
resultados en la educación, la salud, la cultura, el deporte y la justicia
social (…). (p. 7)
Basulto (2021) investiga cómo las innovaciones educativas en la
enseñanza de las ciencias pueden ser impulsadas por una sólida formación
continua en cultura científica, mejorando así la enseñanza en Secundaria Básica.
Según este autor:
Se
deberá propiciar una cultura científica que garantice el desarrollo de
habilidades para la gestión de la información, la utilización de las nuevas
tecnologías de la información y las comunicaciones, el dominio de aspectos
económicos, jurídicos, éticos y las posibilidades de producción de literatura
científica, a la vez de conocimientos de las formas de protección de la
propiedad intelectual, para lograr producir y colocar en el mundo conocimientos
científicos que puedan ser consultados por otros (…). (p. 5)
Moreira et al.
(2022) plantean que: "Una de las condiciones previas de la filosofía del
saber científico, es el saber razonar y comprender bien el contenido de los
contextos (…) Por lo tanto, las ciencias representan saberes racionales
especializados (…)" (p. 5311).
Torres et al. (2022) y Perera (2023) coinciden
en la propuesta de un enfoque integral para la enseñanza de la cultura
científica en la educación secundaria, destacando la importancia de integrar
diferentes disciplinas para fomentar el pensamiento crítico y la curiosidad
científica de los estudiantes. También investigan cómo la cultura
científica puede ser utilizada como herramienta pedagógica para mejorar el
aprendizaje en la educación secundaria, presentando ejemplos prácticos de su
implementación.
Para los docentes, poseer una cultura científica
significa no solo tener conocimientos en ciencias específicas, sino también
entender el proceso científico como un método para abordar problemas y
preguntas del mundo real. Rodríguez et al. (2022) destacan los principales
retos y oportunidades en la enseñanza de las ciencias en la secundaria,
proponiendo un marco conceptual que puede ser utilizado por los profesores para
mejorar su práctica en la clase. Los docentes deben involucrar a los estudiantes
en la práctica científica real, fomentando habilidades críticas y creativas a
través de la indagación.
La creación de una cultura científica en el aula
contribuye a mejorar el aprendizaje. Los estudios han demostrado que cuando los
docentes poseen una fuerte cultura científica, sus estudiantes tienden a tener
mejores resultados académicos. Esto se debe a que los profesores pueden
utilizar métodos de enseñanza más efectivos que fomenten la comprensión
profunda y el aprendizaje activo. López (2023), a través de un estudio de caso,
demuestra cómo una sólida cultura científica puede transformar las prácticas
pedagógicas y mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
Desde el concepto de cultura científica poco
se ha explorado sobre el fundamento mismo del significado de las ciencias como
base fundamental del desarrollo cognoscitivo de las personas y desde esa
perspectiva, cómo se trabaja la cultura científica en el trayecto formativo del
docente, porque este será el encargado de formar a la ciudadanía en temas
relacionados con la ciencia y resultará el responsable de configurar una imagen
de la misma.
En un mundo cada vez más tecnológico y basado en datos,
es fundamental que los estudiantes desarrollen habilidades científicas y
tecnológicas. Los docentes que promueven una cultura científica ayudan a
preparar a sus alumnos para enfrentar desafíos futuros en un entorno laboral
que valora la innovación y el pensamiento crítico. Los docentes con cultura
científica pueden educar a sus estudiantes sobre estos temas, fomentando una
ciudadanía informada y responsable. Entre las estrategias para fomentar esta
cultura se encuentran la colaboración entre docentes, la incorporación a
proyectos interdisciplinarios y la formación continua. Esta última, al entender
de las autoras de este trabajo, cobra significativa importancia, pues implica
implementar programas de desarrollo profesional.
La
cultura científica en la formación continua en los docentes de Secundaria
Básica
El constante perfeccionamiento y resignificación del
proceso educativo en la educación Secundaria Básica actual, exige la atención
especial al mejoramiento de los procesos de formación continua de los
profesores como protagonistas principales de los cambios que se llevan
adelante. Castillo et al. (2023) enfatizan en la importancia de la profesión
docente para el cambio educativo, para la transformación de la realidad y, en
ese sentido, conviene fortalecer el rol del docente para lograr hacer frente a
las demandas sociales. También plantean que es necesario hacer énfasis en la
habilidad y competencia del docente, el cual debe conocer de primera mano los
fundamentos didácticos, poseer un glosario y conocimientos científicos del
quehacer docente, al igual que, por encima de todo, debe orientar su práctica
hacia los postulados humanistas, críticos y liberadores.
La formación continua de los docentes, particularmente en
Cuba, es esencial para desarrollar una cultura científica en el aula. Se proponen
estrategias para integrar la ciencia en el currículo escolar cubano. La cultura científica también
es un elemento clave en la formación de docentes de Secundaria, ya que les
permite desarrollar una visión crítica y reflexiva sobre la ciencia, así como
adquirir las habilidades necesarias para transmitir este conocimiento a sus
educandos. Sin embargo, en muchos casos, los docentes carecen de las
herramientas necesarias para fomentar la cultura científica en sus aulas (Martínez, 2022).
Al investigar el impacto en la formación de una cultura
científica entre los docentes cubanos, se subraya la importancia de métodos
activos y participativos para fomentar el interés por las ciencias, así como se
destacan los retos de la formación continua de docentes en esta dirección para
mejorar la enseñanza.
Al decir de Vicente et al.
(2022), en su etapa de pregrado a los graduados se les han ofrecido pocas
oportunidades para reflexionar sobre la propia ciencia, cómo se construye y
cuál es la naturaleza del conocimiento científico. Esta comprensión, por parte
del profesorado en ejercicio y en formación, es necesaria para garantizar una
enseñanza adecuada a sus estudiantes.
Las formaciones inicial y continua de los docentes son
determinantes en el desarrollo de su cultura científica. Los estudios referidos
en este artículo han demostrado que los profesores con una sólida formación
científica tienden a sentirse más seguros al impartir sus clases, lo que se
traduce en una mayor motivación y compromiso con la enseñanza. Además, estos
docentes suelen ser más capaces de adaptarse a los avances científicos y
tecnológicos, actualizando constantemente sus conocimientos y metodologías
pedagógicas. De esta manera se evidencia la necesidad de promover desde su
formación el desarrollo de la cultura científica.
Por eso el docente, después de terminar su carrera, no
debe contentarse con la formación inicial recibida y debe seguir superándose,
ya que la sociedad está en constantes cambios, los que obligan al sistema
educativo a cambiar sus métodos por lo que el docente está obligado a caminar
con el desarrollo social mediante la formación posgraduada.
Dicha formación tiene como objetivo central la superación
continua de los egresados universitarios durante su vida profesional, lo que
contribuye de forma sistemática a la elevación de la competencia profesional de
estos y al incremento de la productividad, la eficacia y la calidad del
trabajo. Esta posibilita a los graduados el perfeccionamiento continuo de los
conocimientos y habilidades básicas requeridas, actual y futuramente, para un
mejor desempeño de sus responsabilidades y funciones laborales, así como para
su desarrollo integral (Resolución Ministerial 140, 2019).
Entre los principales desafíos para lograr una cultura
científica en los docentes de Secundaria Básica se encuentra la formación
continua en ciencias pues su no cumplimiento puede limitar el desarrollo
profesional de los docentes. Rodríguez (2017) se refiere a que el rol docente
en este siglo es asumir la educación como un proceso de construcción de
conocimientos, que apunten a las necesidades e intereses de cada cultura. Se
trata de desarrollar la cultura científica a partir de las vivencias propias y
de no aceptar los modelos impuestos.
Castro y Reyes (2025) refieren que:
(…)
el conocimiento ayuda a la transformación de la realidad de la sociedad y la
solución de sus problemas, por lo cual todo docente debe tenerla como habilidad
cognitiva para poder promoverla con sus estudiantes, dado que esta capacidad
permite al estudiante analizar y reflexionar sobre el mundo que le rodea y
actuar de manera crítica. La ausencia de esta competencia de orden superior en
los docentes ocasiona que no podría desarrollarla dentro de sus estrategias
metodológicas, impidiendo lograr un aprendizaje significativo. (p.1)
Desde esta perspectiva se debe abogar por una educación
dinámica y enriquecedora, que se justifique en la multiculturalidad. Así como
discutir los retos y oportunidades que enfrentan los docentes cubanos al
intentar implementar una cultura científica en sus aulas, proponiendo su
desarrollo adaptado a las necesidades actuales.
La formación científica de los docentes es un aspecto
fundamental en la educación secundaria, ya que influye directamente en la
calidad de la enseñanza y en el desarrollo de una cultura científica en los educandos.
En este sentido, es crucial que los docentes cuenten con los conocimientos,
habilidades y actitudes necesarias para abordar de manera efectiva los
contenidos científicos y promover el pensamiento crítico y la curiosidad en sus
educandos.
La adquisición de una cultura científica desde la
formación continua de los docentes permite mejorar la enseñanza pues los profesores
son más capaces de diseñar actividades de aprendizaje significativas que
fomenten el interés y la curiosidad de los estudiantes.
Conclusiones
1. La cultura científica permite a los profesores guiar a
los estudiantes en el desarrollo de habilidades críticas, ayudándoles a
analizar información y a tomar decisiones fundamentadas. Un profesorado bien
informado puede transmitir la importancia de la ciencia en la vida cotidiana,
promoviendo una ciudadanía crítica y comprometida.
2. La adquisición de una cultura científica por parte de
los docentes de secundaria básica es fundamental para el desarrollo académico y
personal de sus estudiantes. No solo mejora el aprendizaje y prepara a los
jóvenes para un futuro incierto, sino que también fomenta una ciudadanía
informada y comprometida con los problemas sociales y ambientales actuales.
3. A través de la formación continua, la colaboración
interdisciplinaria y el uso adecuado de recursos tecnológicos, los docentes
pueden fortalecer su cultura científica y, por ende, enriquecer el proceso
educativo.
4. Se hace necesario que las instituciones educativas
reconozcan esta necesidad y brinden apoyo a los docentes para superar los
desafíos asociados a la adquisición de una cultura científica. Al hacerlo, no
solo se beneficiarán los educadores, sino también las generaciones futuras que
se convertirán en ciudadanos críticos y responsables en un mundo cada vez más
complejo e interconectado.
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