Original Recibido: 25/06/2026│Aceptado: 30/09/2026
Variaciones
morfométricas de la epidermis con tumores cutáneos malignos no melanómicos de
la provincia Camagüey
Morphometric
variations of the epidermis with non-melanoma malignant skin tumors in the
province of Camagüey
Eliette Padrón Hidalgo-Gato, Doctor en Medicina. Especialista de Primer Grado en
Medicina General Integral e Histología. Profesor Instructor. Universidad de
Ciencias Médicas de Camagüey, Camagüey, Cuba. [eliette.cmw@infomed.sld.cu]
Yelena Jaime Carballo, Doctor en Medicina, Especialista de Primer Grado en
Medicina General Integral e Histología, Profesor Auxiliar, Universidad de
Ciencias Médicas de Camagüey, Camagüey, Cuba. [jcyelena.cmw@infomed.sld.cu]
Eduardo
Tomás Rivero Peláez, Doctor
en Medicina. Especialista de Primer Grado en Ortopedia y Traumatología.
Profesor Instructor. Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Manuel Ascunce Domenech, Camagüey, Cuba. [eduarp661221@gmail.com]
Humberto
Álvarez García, Licenciado en Enfermería. Residente de segundo año en
oncología. Profesor
Instructor. Hospital Provincial Oncológico Madame Curie, Camagüey, Cuba.
[alvarezgarciahumberto@gmail.com]
Resumen
El
cáncer cutáneo no melanoma constituye un problema de salud pública con elevada
incidencia y costos asociados a su manejo. El diagnóstico temprano mediante
técnicas morfométricas puede optimizar recursos y mejorar el pronóstico de los
pacientes. Sin embargo, pocos estudios aportan datos cuantitativos objetivos
sobre las variaciones epidérmicas en estos tumores, limitando su aplicación en
la práctica. El objetivo de esta investigación es establecer las variaciones
morfométricas de la epidermis en pacientes con tumores cutáneos malignos no
melanómicos atendidos en el Hospital Oncológico "María Curie" de
Camagüey entre enero de 2022 y marzo de 2024. Se realizó un estudio
observacional analítico con 128 biopsias procesadas mediante inclusión en
parafina. Se midieron la altura total de la epidermis y la de cada estrato (excepto
el lúcido), empleando el programa ImageJ. Los datos
se analizaron con SPSS. Los resultados mostraron que no existen diferencias
estadísticamente significativas en la altura total de la epidermis entre el
carcinoma basocelular y el epidermoide. Sin embargo, la altura de los estratos
córneo, granuloso y espinoso resultó mayor en el carcinoma epidermoide,
mientras que el estrato basal fue más grueso en el carcinoma basocelular. Estos
hallazgos aportan criterios morfométricos objetivos que reflejan la patogenia
de cada tumor, ofreciendo una herramienta cuantitativa complementaria al
diagnóstico convencional y abriendo perspectivas para su utilidad pronóstica en
el manejo clínico de estos pacientes.
Palabras Claves: indicadores morfométricos; epidermis; carcinoma basal; carcinoma
epidermoide
Abstract
Non-melanoma skin cancer is a significant public health concern due to
its high incidence and the costs associated with its management. Early
diagnosis through morphometric techniques can optimize resources and improve
patient prognosis. However, few studies provide robust quantitative data on
epidermal variations in these tumors, limiting their integration into routine
practice. This study aimed to establish the morphometric variations of the
epidermis in patients with non-melanoma malignant skin tumors treated at the
"María Curie" Oncology Hospital in Camagüey from January 2022 to
March 2024. An analytical observational study was conducted on 128 biopsies processed
using paraffin embedding. Total epidermal height and the height of each stratum
(except the lucidum) were measured using ImageJ software, and data were
analyzed with SPSS. Results showed no statistically significant differences in
total epidermal height between basal cell carcinoma and squamous cell carcinoma.
Nevertheless, the height of the corneal, granular, and spinous strata was
greater in squamous cell carcinoma, whereas the basal stratum was thicker in
basal cell carcinoma. These findings provide objective morphometric criteria
that reflect the pathogenesis of each tumor type. They offer a quantitative
complementary tool to conventional histopathological diagnosis and may open new
perspectives for prognostic assessment in the clinical management of these patients.
Keywords: morphometric indicators;
epidermis; basal cell carcinoma; squamous cell carcinoma
Introducción
El cáncer constituye una de las principales causas de mortalidad en el
mundo (Arzuaga, González y Pérez, 2026), por lo que millones de personas
enfrentan a diario el impacto físico, emocional y económico de esta enfermedad,
la que cobra más de 26 000 vidas cada día (OMS, 2026). Esta cifra refleja no
solo la magnitud epidemiológica de la enfermedad, sino también la urgencia de
fortalecer los sistemas de salud en torno a la prevención, el diagnóstico
temprano y la atención integral, directamente relacionado con el objetivo no.
3: salud y bienestar de la Agenda 2030, que promueve estilos de vida
saludables, medidas preventivas y un sistema de atención sanitaria moderno y
eficiente para todos.
En Cuba, constituye también un problema de salud, que aumenta de forma
considerable y se ha mantenido como la segunda causa de defunción en el período
2020-2024, según el Anuario Estadístico de Cuba 2024.
Para Ballesteros, Melena y Narváez, 2023, el cáncer de piel es la neoplasia maligna más frecuente a nivel
mundial, en tanto otros autores la sitúan entre las cuatro primeras en el mismo
nivel. Se produce por la división y el crecimiento celular descontrolado con
capacidad de invasión a tejidos sanos de alrededor y en algunos casos, a otros
órganos a distancia.
Bajo la denominación de cáncer de piel se incluye un conjunto de
neoplasias malignas con características muy diferentes, tanto por su origen
como por sus factores de riesgo y pronóstico. Se distinguen dos grandes grupos:
el grupo melanoma maligno y los que por exclusión reciben la denominación de
cáncer cutáneo no melanoma. Este último grupo abarca el carcinoma basal o
basocelular y carcinoma epidermoide o escamocelular, ya que otras neoplasias
incluidas en él (anexiales, sarcomas) son de muy baja frecuencia comparadas con
las mencionadas (Telich et al, 2017).
El
carcinoma basocelular es un tipo de cáncer de piel que se origina en las células
basales de la epidermis. Es el tipo más común de cáncer de piel y, aunque suele
ser de crecimiento lento y rara vez hace metástasis, puede causar daño local
significativo si no se trata. Por su parte, el carcinoma escamocelular se
origina por una proliferación anormal de los queratinocitos en la epidermis. Es
la segunda neoplasia más frecuente de cáncer cutáneo no melanoma y puede
metastizar a otras localizaciones si no es detectado y tratado a tiempo
(Castañeda y Eljure, 2016).
Se
han descrito cifras elevadas en países como Europa Occidental, con una
incidencia durante el año 2018 de 157 607 casos de neoplasias cutáneas no
melanómicas. Ciążyńska M, et al,
2021). Sin embargo, la bibliografía señala la posibilidad de un importante subregistro de estos tumores, ya que en
los registros nacionales de cáncer a menudo solo se incluye el melanoma, a
pesar de que la incidencia del cáncer de piel no melanoma es de 18-20 veces
mayor que el melanoma maligno.
En
Cuba, según referencia del anuario estadístico de salud del 2020 (ONEI), se
diagnosticaron 12864 casos distribuidos en 6793 masculinos y 6071 femeninos,
con un mayor número de casos diagnosticados en el grupo etáreo de 70 a 74 años
en ambos sexos. Se produjeron 503 defunciones por algún tipo de cáncer de piel
(9 más que el año anterior), de ellos 286 del sexo masculino, para una tasa de
5,1 y 217 del sexo femenino para una tasa de 3,9 con una relación M/F 1,3. Las
edades más afectadas en el sexo masculino fueron los mayores de 80 años, con
143 defunciones para una tasa de 85,3 y en el sexo femenino se comportó de
igual manera con un total de 119 defunciones, para una tasa de 54,3 por 100 000
habitantes (Cabrera, García y Navarro, 2021).
En
la provincia Camagüey, se diagnosticaron 928 casos de cáncer de piel, para
ubicarse entre las neoplasias de mayor incidencia, de ellos 921 son no
melanómicos, de estos últimos 624 son basocelulares y 254 epidermoides, el
resto de los casos a otros tipos celulares. Todas estas cifras demuestran que
el cáncer de piel constituye, sin dudas, un problema de salud en Cuba y en
nuestra provincia (Cabrera, García y Navarro, 2021).
La Morfometría, es una disciplina que se apoya en la forma de los cuerpos
aportada por la geometría (Sanz Pupo, Díaz Rojas, Daley Pollato, 2019) permite
la determinación de algunas dimensiones en las diferentes formas de estudios
macroscópicos y microscópicos.
Esta ciencia es especialmente útil porque transforma la percepción
subjetiva de las formas en datos objetivos y cuantificables mediante
reconstrucciones tridimensionales para la diferenciación de estructuras
biológicas anormales para adentrarse en el campo diagnóstico con posibilidades
pronósticos, sobre todo en la patología tumoral. Sin embargo, es una técnica
poco utilizada por los patólogos.
Identifica cambios microscópicos en lesiones cutáneas con mayor precisión
que el examen visual tradicional. Esto mejora la detección temprana, reduce la
mortalidad y aumenta la calidad de vida de los pacientes. Un diagnóstico
temprano mediante esta técnica disminuye los gastos asociados a tratamientos
complejos (quimioterapias, cirugías extensas y hospitalizaciones prolongadas).
Los
tumores malignos no melanómicos, como el carcinoma basocelular y espinocelular,
representan un problema de salud pública significativo debido a su alta
incidencia y los costos asociados a su diagnóstico y tratamiento. La
morfometría, como herramienta de análisis en oncología, ha tenido un impacto
tanto social como económico, al ser una técnica que optimiza recursos al
proporcionar información detallada sobre la estructura celular del tumor. Esto
permite seleccionar tratamientos más adecuados desde el inicio, reduciendo así
costos innecesarios asociados a terapias ineficaces.
El
presente artículo tiene como objetivo establecer las variaciones morfométricas
en la epidermis de pacientes con tumores cutáneos malignos no melanómicos
atendidos en el Hospital Provincial Docente Oncológico “María Curie” de la
provincia de Camagüey en el periodo comprendido de enero del 2022 a marzo del
2024.
Materiales
y métodos
Se
realizó un estudio observacional analítico con el objetivo de establecer las diferencias
en los indicadores morfométricos de los tumores cutáneos malignos no
melanómicos en pacientes atendidos en el Hospital Provincial Docente Oncológico
“María Curie” de la provincia de Camagüey en el periodo comprendido de enero
del 2022 a marzo del 2024.
La
población objeto de estudio estuvo constituida por 128 biopsias de pacientes
con alguno de los dos diagnósticos de carcinoma cutáneo que fueron atendidos en
el Hospital Universitario Oncológico “Madame Curie”, las que se obtuvieron en
pacientes mayores de 19 años, de ambos sexos, en el período de tiempo
estudiado. Las biopsias cumplieron los requerimientos para el procesamiento
morfométrico.
Se
elaboró un formulario para la obtención de los datos y ejecución de la
investigación. Las variables estudiadas fueron: altura de la epidermis y altura
de cada estrato, excepto el estrato lúcido. El procesamiento de datos se
realizó en el programa estadístico Statistical Packet for Social Sciences (SPSS) versión
25.0 para Windows, Para los indicadores
morfométricos se determinaron los estadígrafos descriptivos media, desviación
estándar e intervalo de confianza para el 95 %.
Para
comparar los indicadores morfométricos se utilizó la t de student para muestras independientes. Se trabajó con un nivel
de significación de 0.05 y una confiabilidad del 95 %.
Para
el procesamiento histológico se realizó la técnica de inclusión en parafina.
Por cada paciente con diagnóstico de neoplasia cutánea de piel no melanoma, se
seleccionaron los bloques de tejido que cumplieran con la calidad requerida
luego del proceso de inclusión, obteniéndose un total de 128 bloques.
Los
cortes histológicos se realizaron con un micrótomo vertical HistoLine modelo MR
3000, perteneciente al servicio de Anatomía Patológica del Hospital
Universitario Oncológico “Madame Curie”. A cada bloque se le realizaron seis
cortes de 10μm de espesor cada uno, obteniéndose de forma seriada de forma
consecutiva un número de tres por cada lámina, tomadas de regiones diferentes
del bloque, lo que permitió muestrear el tejido en todo su espesor.
El
proceso de medición y determinación de los valores de los indicadores
morfométricos y estereológicos se realizó en el Laboratorio de Investigación
del Proyecto de Ciencias Básicas de la Universidad de Ciencias Médicas de
Camagüey, donde se obtuvieron imágenes de diferentes campos de los cortes de
cada preparación histológica.
El
estudio histológico cualitativo se realizó mediante la observación de las imágenes
en un microscopio Motic, modelo BA-210 con cámara de 3 megapixel de la compañía
Motic, luego las imágenes se descargaron en una computadora ASUS, a la que
estaba acoplado el sistema de captura del microscopio. Los indicadores
morfométricos se midieron con la aplicación digital del programa ImageJ Versión
2.0 ML de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Para las
mediciones se procedió a la calibración con un objetivo micrométrico del
microscopio.
Se
cumplió con los principios de la ética médica y los aspectos establecidos en la
Declaración de Helsinki.
Análisis
y discusión de los resultados
Para
estudiar de forma morfométrica el cáncer de piel no melanoma, es necesario al
evaluar los resultados, tener en cuenta las características de las muestras
obtenidas, como la región del cuerpo de donde procede la misma. En la presente
investigación, son de la región facial de forma exclusiva, específica del área
nasal, esta es la región anatómica más susceptible a la aparición del cáncer de
piel por estar en contacto directo con las radiaciones ultravioletas.
Gráfico 1. Media de la altura
de la epidermis según tipo de carcinoma cutáneo
Fuente: formulario p=0,754
La
altura de la epidermis, como se muestra en el gráfico 1, presentó una media
aritmética mayor en los casos de carcinoma epidermoide con 559,91 µm, con
respecto al carcinoma basocelular (531,84 µm).
La
prueba estadística no fue significativa (p=0,754) lo cual traduce que no
existen elementos suficientes para plantear
diferencias entre las medidas de la altura de la epidermis y los
diferentes tipos de carcinomas cutáneos.
Gráfico 2. Biopsias según tipo
de carcinoma cutáneo y valores de los estratos
Los
valores de la media aritmética de la altura de los estratos para ambos tumores,
resultó mayor en el carcinoma epidermoide en los estratos corneo (41 µm),
granuloso (171,2 µm) y espinoso (249,8 µm) mientras que en el carcinoma basal
la mayor altura estuvo en el estrato basal (105,5 µm) como se aprecia en el
gráfico 2.
El
estudio realizado por Alonso Trasobares de 2021, en la provincia de Holguín
coincide al plantear que en el carcinoma basocelular de forma específica la
media de la altura del epitelio es mayor en su estudio debido a las
características del daño tumoral de la piel ya que pueden existir factores
humorales que eleven la proliferación del epitelio debido al propio tumor
(Alonso Trasobares, 2021).
Existen
diferencias significativas con el estudio de Sánchez Pérez (2017) en el que el espesor de la epidermis para el
carcinoma basal es de una media de 86,28 ±13,06 µm y 87,11 ± 12,83 µm para el
epidermoide, resultan ambos menores a los resultados obtenidos en esta
investigación.
Los
autores son del criterio que la media de la altura de la epidermis en su
estudio es menor en el carcinoma basocelular debido a que el patrón de
crecimiento es irregular y la superficie puede llegar a ser multilobular. El
centro con frecuencia se ulcera, sangra y forma costra. Este ciclo de
crecimiento, ulceración y cicatrización, continúa a medida que la masa tumoral
se extiende de forma periférica y en profundidad, por lo cual pueden
encontrarse tumores de gran tamaño, pero de forma secundaria, la epidermis
disminuye su grosor de forma ligera con respecto al carcinoma epidermoide, este
se inicia en la epidermis con crecimiento hacia la dermis, infiltrándola, sobre
todo en la variante invasiva, con frecuentes globos córneos y ocasionales
imágenes de invasión perineural, por lo que al realizar la medición de la
epidermis en este tumor cutáneo no melanómico, se encuentra más engrosada.
La
piel se regenera en un período de 35-47 días, lo cual no sucede en el carcinoma
basocelular, donde este ciclo se ve interrumpido, específicamente en la zona
tumoral, lo que provoca una proliferación anómala de las células en el estadio
en que se encuentran, por división monoclonal neoplásica y no maduran hacia los
diferentes estratos, disminuyendo de esta forma el grosor de su estrato córneo.
El
Compendio de Robbins y Cotran sobre Patología
estructural y funcional plantea que los carcinomas epidermoides in situ son
placas bien delimitadas, rojas y descamativas; las lesiones infiltrantes son
nodulares, muestran grados variables de hiperqueratosis y tienen tendencia a
ulcerarse. En tanto, la morfología microscópica describe que en el carcinoma in
situ se produce atipia en todo el espesor de la epidermis; los tumores infiltrantes
pueden variar desde lesiones bien diferenciadas (con llamativa queratinización)
a tumores muy anaplásicos con necrosis (Mitchell, R., Kumar, V., Abbas, A. y
Aster, J., 2017), lo que concuerda con los resultados obtenidos en la presente
investigación.
En
relación a la altura del estrato granuloso, en las muestras con carcinoma
epidermoide la media aritmética fue mayor con 171,2 µm, mientras que en el
carcinoma basal fue de 130,8 µm. A criterio de la autora esto sucede porque el
carcinoma basocelular, es un tumor embrionario, derivado de la capa germinal de
un folículo embrionario primario, crece hacia abajo y en muy pocos casos tiene
proliferación hacia la capa granulosa, de allí que su mensuración sea la menor,
a diferencia del epidermoide, que muestra en múltiples casos una diferenciación
a la producción de queratina, con pérdida del núcleo, citoplasma eosinófilo y
formación de perlas córneas, debido a esto es denominado en algunas literaturas
tumor queratinizante, lo que hace engrosar significativamente el grosor del
estrato granular.
En
relación a la media aritmética de la altura del estrato espinoso en los
diferentes tipos de carcinomas de piel, fue menor en el carcinoma basal, (205,5
µm) en relación con el carcinoma epidermoide (249,8 µm). En esta investigación
se pudo demostrar que la altura del estrato espinoso aumenta de tamaño al
aumentar el grado de severidad del carcinoma cutáneo.
El
carcinoma epidermoide, se origina en este estrato, el cual prolifera y se
engruesa ilimitadamente formando un verdadero tumor que en muchas ocasiones
excede la capacidad de los vasos dérmicos superficiales con la consecuente
ulceración superficial, lo que se evidencia en el engrosamiento de este
estrato, mientras que el carcinoma basocelular engrosa ligeramente las capas
más inferiores, lo que se traduce en el aumento del grosor de su capa basal,
produce invasión local con destrucción y daño tisular provocando nidos o
islotes que se desprenden dela dermis adyacente como un artefacto del corte,
dejando un espacio entre las células tumorales y este.
En
el caso del carcinoma epidermoide va desplazando las células basales durante su
infiltración o crecimiento invasivo, englobando toda la capa basal la cual se
transforma en tumor infiltrante, de allí que presente una disminución
significativa en la medición del grosor de este estrato, durante el crecimiento
tumoral.
Lo
novedoso de esta investigación consiste en que aporta los valores de la altura
de los estratos de la epidermis en las diferentes enfermedades cutáneas
malignas no melanoma estudiado. No se encontraron investigaciones que hagan
referencia a estos valores.
Conclusiones
El
presente estudio logró establecer las variaciones morfométricas de la epidermis
en pacientes con tumores cutáneos malignos no melanómicos. Los resultados
obtenidos evidencian que, aunque no existen diferencias estadísticamente
significativas en la altura total de la epidermis entre el carcinoma
basocelular y el epidermoide (p=0,754), sí se observan comportamientos
diferenciales al analizar los estratos epidérmicos de manera independiente.
De
forma concreta, se demostró que la altura de los estratos córneo, granuloso y
espinoso es mayor en el carcinoma epidermoide, mientras que el estrato basal
presenta mayor grosor en el carcinoma basocelular. Estas diferencias guardan
relación con la patogenia de cada tumor: el epidermoide, al originarse en el
estrato espinoso y presentar diferenciación queratinizante, justifica el
engrosamiento de las capas superiores; el basocelular, por su parte, al derivar
de la capa germinal basal y crecer predominantemente en profundidad, explica el
predominio de su estrato basal sobre los demás.
Los
resultados ofrecen valores cuantitativos de la altura de cada estrato
epidérmico en ambos tipos de carcinomas cutáneos no melanómicos, lo que responde
a los vacíos en la literatura consultada, al tiempo que constituye herramienta
de utilidad para la práctica histopatológica, al proporcionar criterios
morfométricos objetivos que pueden complementar el diagnóstico convencional y
contribuir a una mejor comprensión de la biología tumoral.
Se
recomienda ampliar el estudio a otras regiones anatómicas y a muestras de mayor
tamaño que permitan validar estos resultados y explorar su posible utilidad
pronóstica, lo cual abriría nuevas perspectivas en el manejo clínico de estos
pacientes.
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